La Chola Boliviana fue destacada en Buenos Aires a través de la lente del fotógrafo italiano Gianni Mestichelli, el más destacado de la escena teatral argentina. La actriz y modelo cochabambina Verónica Zapata, radicada en Argentina, representó a la chola boliviana realzando sus raíces andinas.
La sesión fotográfica tuvo como protagonista a la “Chola Boliviana” que los últimos tiempos obtuvo reconocimiento a nivel internacional por su lucha y resistencia.
La actriz y periodista Verónica Zapata, si bien vive en Buenos Aires desde su infancia, es oriunda de Cochabamba, Bolivia y se destaca como una referente boliviana en Buenos Aires que en cada una de sus facetas profesionales realza su nacionalidad y sus raíces andinas. Gianni Mestichelli es marca registrada en el ámbito artístico argentino.
En sus más de 60 años de carrera retrató a las figuras icónicas de Argentina que hicieron historia en el país de los diversos ámbitos artístico, político, periodístico, deportivo, etc., como Leonardo Favio (cineasta y cantautor), Luis Alberto Spinetta (cantante) Mercedes Sosa (cantante), Astor Piazzolla (compositor y bandoneonista), María Elena Walsh (escritora y cantautora), Ringo Bonavena (boxeador), Carlos Monzón (boxeador) Jorge Porcel (actor y humorista), Alberto Olmedo (actor y humorista), Arturo Jauretche (escritor y político), Lee Strasberg (director y actor), José Luis Borges (escritor), Alfredo Alcón (actor y director), Cris Miró ( actriz y vedette travesti ), Norma Pons (actriz) etc.
Dichas fotografías formaron parte de una muestra “Iconos Argentinos-Homenaje” que fue un éxito en Buenos Aires conformada por más de 60 personajes destacados. Entre las figuras exitosas y contemporáneas que también retrató están las divas argentinas Susana Giménez (actriz y conductora) y Moría Casan (actriz y vedette), Norma Aleandro (actriz), Eleonora Cassano (bailarina), León Gieco (cantante), Luis Brandoni (actor), etc.
Es autor de portadas de libros, discos y de las marquesinas de teatro de las figuras más exitosas del espectáculo de la Argentina. A la lista se suma la primera mujer boliviana, la actriz y periodista Verónica Zapata representando a la Chola Boliviana. Zapata también representó a la China Morena, un personaje parte integrante de “La Morenada” una danza folclórica típica de Bolivia que recuerda la presencia afro en el país.
La danza rememora la llegada de los africanos esclavizados durante la época de la colonia, traídos por los conquistadores. Gianni Mestichelli: Nació el 20 de octubre de 1945 en Ascoli Piceno, Italia. Desde 1948 reside en Buenos Aires, Argentina. Se dedica a la fotografía desde 1961, trabajando en Hugo Fotomaterial, Casa del Fotógrafo y asociándose al Foto Club Buenos Aires. En 1965 inicia su carrera de reportero gráfico, formando parte del equipo de Editorial Abril, dirigido por Francisco Vera.
Trabaja para las más importantes editoriales de la Argentina, publicando en medios de América y Europa, Es autor del libro “Cuerpos Abrasados” ensayo sobre el amor con poemas de Rodolfo Braceli editado por Ediciones de la Flor (1984). Sus fotografías se exhibieron a nivel nacional e internacional como en el “Museo Nacional de Bellas Artes”, “Centro Cultural Recoleta” y “El Museo Reina María” de Madrid “entre otros.
Miembro fundador del Núcleo de Autores Fotográficos Verónica Zapata es modelo de diversas marcas argentinas, entre ellas “Inevitable Vanidad” by Ema Serna, una marca de lencería que tiene como lema la “Diversidad”, desfiló en la Legislatura Porteña de Buenos Aires representando a Bolivia, entre otros lugares emblemáticos de la ciudad porteña.
En Realización Audiovisual, se formó el 2021 en la Academia de Cine de Leonardo Favio (ACLF) y el 2019-2020 con los directores argentinos Diego García y Maximiliano Subbiela.
Realiza una especialización en documental en el Instituto de Cine Contemporáneo (IMESVL) con Nicolás Bratosevich y en guión audiovisual en la Escuela de Comunicación (ETER) con Guillermo Salmerón. Es Psicóloga, egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Profesora en Psicología (UBA) con Postítulo de Especialización Docente de Nivel Superior en Educación Sexual Integral (ISPJVG). Se dedica a la docencia hace varios años
Pensamiento Crítico. Rafael Bautista: crisis civilizatoria, crisis de la izquierda, crisis de liderazgo
Por Rafael Bautista S., Resumen Latinoamericano
Con la guerra en Ucrania (como continuidad plan-démica en la geopolítica y las geofinanzas), se viene diseminando, en el establishment político (de todas las variantes y todos los colores), una desesperada tendencia fatalista (y hasta suicida) que hace evidente, de modo global, la descomposición del mundo moderno en plena crisis civilizatoria; el mismo tipo de mundo (“único” y “sin alternativas”) que le otorgaba sentido, no sólo a la narrativa imperialista, sino también a sus divergencias, incluso antagónicas.
CRISIS CIVILIZATORIA
Se dice que, dialécticamente, una totalidad genera sus propias contradicciones, cuyo sentido último descansa siempre en el fundamento que origina a esa totalidad, de modo que, cuando ésta se desmorona, sus propias referencias de sentido también se diluyen; en tal caso, sus propias dicotomías (sobre todo políticas) también pierden vigencia.
Por eso vemos que, su sobrevivencia, a toda costa, destaca no sólo el ocaso de las referencias de sentido habituales, sino también su propio anacronismo que se revuelve confusamente en una realidad que ya no coincide con sus dogmas. Eso es lo que está sucediendo con la izquierda, sobre todo en su versión eurocéntrica; incapaz de liberarse de los mitos modernos que alimentan al propio capitalismo (como el “progreso infinito”, el desarrollo, el futuro, la modernización, la economía del crecimiento, etc.), no sabe sino asumir, hasta de modo fatalista, la narrativa hegemónica de los poderes fácticos, como única opción de su propio acomodo en un mundo que, para colmo, se halla en pleno proceso de descomposición.
Desde que se caracterizó al anacronismo contemporáneo de la izquierda eurocéntrica como “socialismo del siglo XX”, se trataba de establecer las incompatibilidades –tanto teóricas como políticas– entre el tipo de mundo que había parido a esa izquierda y el actual no-mundo distópico que está trastocando todo, incluso los mismos horizontes utópicos.
Ya no vivimos en el mundo que la izquierda tiene como única referencia de sentido; es más, el Imperio que la izquierda tiene en mente, ya no coincide con las doctrinas actuales que se implementan por medio de las guerras de quinta generación, y que debieran llevarle a establecer una seria revisión de los marcos de interpretación que hacen polvo en la vetusta artillería de los argumentos antimperialistas que posee.
El antimperialismo requiere hoy, más que nunca, una actualización crítica, ante lo que ahora enfrentamos como desenlace fatídico global. La necesidad de resignificarse es ineludible ante una nueva realidad que, mientras no defina su fisonomía, abre la posibilidad de otras direccionalidades históricas que la izquierda nunca ha tomado en cuenta y que ahora se manifiestan como el horizonte crítico más pertinente para desmontar las narrativas que sustentan al capitalismo y la modernidad (y a eso apunta la descolonización epistemológica).
El reseteo mundial que pretende el 1% de los trillonarios y que se expone, de modo soberbio y arrogante, en la conferencia de Davos, por ejemplo, ha venido madrugando todas las opciones de una resistencia antisistema, atrapada todavía en la narrativa colonial y eurocéntrica diseñada precisamente para funcionalizar toda resistencia. Todos son antimperialistas, pero, cuando se pregunta qué entienden por Imperio, resulta que el concepto que manejan es de principios del siglo XX (las dos guerras mundiales y el traspaso hegemónico a USA, no ha merecido un necesario tratamiento geopolítico, gracias, entre otras cosas, al abandono perezoso de la usanza manualista del catecismo revolucionario, que nos decía que la teoría ya estaba hecha, que sólo había que ponerla en práctica).
El Imperio ha evolucionado. Pero no se trata de una evolución de sus formas sino de su propia razón de ser. El propio desplazamiento del capitalismo clásico por el nuevo poder financiero, ha desplomado los propios principios de vida del mundo moderno y todas sus posibilidades; así también ha reformateado el concepto mismo de guerra, de modo que ya aparezca incomprensible como expansión globalizada y modo de alteración continua de todas las dimensiones humanas.
La propia izquierda se halla incapaz de actualizar sus expectativas y vemos cómo todo pretendido cambio estructural es diluido en adaptaciones resignadas al orden vigente. Por eso vemos cómo gobiernos de izquierda, después de haber sufrido golpes, en todas sus renovadas formas, cuando vuelven al poder, lo hacen domesticados, amaestrados, como si el miedo a perder de nuevo el poder, fuera lo único que se proponen administrar.
Hasta podríamos decir que, el capitalismo mismo, ha adquirido la culminación de su madurez, llegando a la autoconsciencia de sí mismo y su lógica suicida. Y esto se podría demostrar con el impulso a las nuevas ideologías que se transvisten hasta en las propias apuestas emancipatorias de la resistencia global, pues tanto el nuevo paradigma postindustrial, el transhumanismo y la inteligencia artificial, se constituyen en el nuevo horizonte de expectativas de novedosos modos de acumulación que puedan definitivamente prescindir de la humanidad; en tal caso, la contradicción capital-trabajo entraría definitivamente en caducidad y estaríamos ante un nuevo orden jamás antes presenciado donde, ya no sólo el futuro, sino hasta los estados mentales, serían la nueva colonización y acumulación de valor póstumo (el paso de la guerra informática a la guerra cognitiva, del qué pensar al cómo pensar, apuntaría en esa dirección).
La modernidad crea su propia realidad, que el capitalismo administra vía despojo sistemático y la política y el derecho lo legitiman, mientras la geopolítica imperial diseña su sistema-mundo correspondiente. Y la actual izquierda está lejos de ofrecernos un diagnóstico acertado del reseteo que pretenden imponer como la única realidad sin sujeto alguno, es decir, como realización de una cuasi perfecta lógica auto-referencial y enajenada, por ello mismo, de todo proceso vital. La vida reducida al algoritmo.
Desde el célebre Informe del Club de Roma de 1972: Límites del Crecimiento; el 1% apuesta a la piadosa inmolación sacrificial como única ética de la lógica del capital. Genera el relato del Antropoceno y, con todas las variantes posibles, disemina hasta en los movimientos emancipatorios, los principios eugenésicos de la clasificación antropológica racializada del mundo moderno: para salvar a la humanidad, hay que deshacerse de la humanidad. Si fueron primero los indios, después los negros, ahora son los rusos (Florence Gaub, investigadora franco-alemana, subdirectora del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, expresa ese racismo metafísico como el nicho desde donde Occidente se inventa siempre a los enemigos de la humanidad que hay que aniquilar: “los rusos, aunque parezcan europeos, no lo son”).
Desde John Locke, pasando por Malthus y ahora Bill Gates, Soros o Klaus Schwab, el capital es quien habla y sentencia: hay que deshacerse de los que sobran. El capital no puede dejar de crecer; si no crece de modo constante y exponencialmente, muere. Si la humanidad constituía su mediación necesaria, ahora, según su lógica, ya no, entonces puede prescindir de ésta. Sus apologistas lo saben y, como han fetichizado toda relación con éste, hacen y harán hasta lo imposible e impensable para transferirle exponencialmente vida formal y material, es decir, real. Para ellos también se trata ya de pura sobrevivencia.
Los límites físicos del planeta y la inevitabilidad de un mundo multipolar, son la amenaza que descubre esa lógica suicida, expuesta en tres narrativas complementarias que, hoy en día, son la ideología decadente, pero, aun así, todavía hegemónica en los ámbitos académicos que (de)forma a la propia izquierda: la narrativa metafísica moderna, el relato metafísico imperial (y su mitología democrática), y la cosmología y cosmogonía eurocéntrica occidental.
Que el capitalismo se haya naturalizado es gracias a la “modernización” como proceso ideológico de subsunción del dominado como un admitido subalternizado; que expone a la geopolítica imperial centro-periferia, hasta como sentido común en la consciencia periférico-satelital de los colonizados. Esta situación refleja la condición humana actual y establece la cartografía ontológica de los criterios clasificatorios de admisión en el “mundo libre y democrático”. Es ese mundo mitificado el que arremete todo su poder, cuando el Deep State del deep state resetea al Imperio en una paradójica situación post-imperial: compartir el mundo y resignarse a un orden multipolar, es imposible para sus pretensiones exponenciales; si ya no puede tener todo, entonces que nadie tenga nada.
El poder financiero es la culminación de la fenomenología del espíritu del capital. Es el Imperio del capital, sin nación, por eso puede hasta sacrificar Europa y USA (el Imperio sostenido en el concepto de Estado-nación ya no sirve; el poder transnacional ha redefinido hasta el derecho internacional, sepultando el propio concepto de soberanía). Esa fenomenología es la experiencia al interior de una consciencia que se piensa y se realiza a sí misma; una absoluta teofanía, donde el capital “vuelve a ser Uno con el Padre”, es decir, consigo mismo, con su propia sustancia. El holocausto perfecto, donde se sacrifica todo, para realizar la unión hipostática. Por eso, decir que el capitalismo es antropocéntrico, significa no haber comprendido la naturaleza del capital. La propia modernidad genera un humanismo sin ser humano, porque su racionalidad se encuentra divorciada de la vida.
Inmolando todo es como se realiza en cuanto imperialismo, es la última manifestación de su inconmensurable poder. Sacrificar todo es como apostar todo, y es lo que se propone el Deep State, pues el poder imperial puede apostar todo, es decir, apostar todo de todos, lo que hay y lo que no hay. En eso consiste la autoconsciencia de su poder. De ese modo, el capital puede prescindir del Imperio político, una vez que éste apueste todo, hipotecando todo, hasta lo que ya no hay. Cuando hasta el Imperio lucha por su propia sobrevivencia, es porque hay otro poder, más siniestro, que despliega la guerra total, el caos infinito, la incertidumbre continua; cuando la acumulación por despojo se determina como la especulación pura.
CRISIS DE LA IZQUIERDA
Dicen los que saben: si es difícil salir del mundo, más difícil es que el mundo salga de uno; y la izquierda eurocéntrica está presa del mundo que ha originado al capitalismo, por eso sólo puede, muy a su pesar, reponer la economía que tanto critica; aun cambiándole de nombre o etiqueta, sólo es capaz de imaginar un mundo a la medida del capital, porque aun cuando todo aquello está en crisis terminal, sigue embelesada por los mitos que sostienen al capitalismo: el “progreso” y el “desarrollo”; y por ello, también, no puede abandonar los criterios e indicadores de la racionalidad económica moderna, que sólo sirven para justificar una economía del crecimiento, continuando inconscientemente el proceso de aceleración de la destrucción de la vida en el planeta.
Cuando se adjetiva a esta izquierda como “socialismo del siglo XX”, en realidad debiera decirse del siglo XIX, porque el siglo XX ya no manifiesta esa idílica ilusión con el “progreso infinito”; y, desde la imposición del mundo unipolar, el autodenominado “free world” y sus narrativas mitológicas de los derechos humanos, la libertad de expresión, la democracia, la globalización, etc., descubre a una izquierda enclaustrada en las narrativas imperiales y ese optimismo ingenuo por el “progreso” capitalista; por eso se autodenominan “progresistas”. Algo que podía aceptarse en el siglo XIX, pero ya no en el XX, cuando hasta la literatura y el cine, manifestaban ya el desencantamiento con un futuro moderno nada halagüeño. Pero el euro-gringo-centrismo de esa izquierda, fetichizaba en su propio horizonte de expectativas, el fatalismo de un mundo (el mismo que patrocina el capitalismo como modernidad a toda costa) como el único mundo posible. El neoliberalismo había anidado muy bien el “mundo sin alternativas” en la propia izquierda, que interpreta el “otro mundo es posible”, como una posibilidad del propio sistema, es decir, como modernización, desarrollo y progreso.
Por eso, hoy en día, la dicotomía derecha-izquierda no sirve de mucho, a la hora de establecer qué es lo que está en juego en un supuesto nuevo orden mundial y el reseteo global que se propone el 1%. Curiosamente, cierta derecha (como expresión del capital industrial desplazado por el capital financiero) se ha hecho nacionalista, a la hora de establecer que la globalización constituyó una política de despojo de capitales nacionales, incluso del centro. Mientras que la izquierda eurocéntrica se hizo globalista. Sin comprender que la globalización –que además promovió el neoliberalismo– era de carácter financierista y tenía, por objetivo, imponernos un casino global, donde se apuesta todo, desde las soberanías nacionales hasta las apuestas futuras y, en consecuencia, destruir las estructuras estatales de todo el mundo. En ese sentido, la verdadera dicotomía, que describe los trastornos geopolíticos actuales y la crisis global multiplicada, se da entre globalistas y soberanistas (por eso la izquierda globalista europea –muchos de ellos celebrados por la izquierda latinoamericana– se hace portavoz de la narrativa imperial, para vergüenza de su propia tradición).
En ese sentido, si la izquierda sigue creyendo en el mundo que también defiende la derecha, toda la lucha política se reduce en la conquista, la defensa y la disputa del poder. Y esa dicotomía decanta, por parte de la izquierda, ya no en una crítica al poder sino en su más rotunda afirmación.
CRISIS DE LIDERAZGO
En el panorama nacional, esa contradicción se manifiesta en una perdida de sentido de realidad, a la hora de no comprender el nuevo momento que se vive y obcecarse insistentemente en un liderazgo que pierde actualidad mientras más se cree insustituible. En política, la vigencia no es insistencia.
La vigencia de un liderazgo proviene de la unción que el pueblo produce como legitimidad plena, es decir, cuando el pueblo advierte que su propia reconstitución en sujeto es concordante con un liderazgo que no le expropia su capacidad de decisión sino la restituye. Por eso, quien siembra con el pueblo siempre cosecha legitimidad. Pero, en medio del desmoronamiento de los parámetros epocales y las referencias utópicas, cuando las dirigencias políticas debieran confiar más en el pueblo que en meros dogmas y consignas, lo que se advierte es una obstinada afirmación de los prejuicios propios del mundo que se viene abajo.
En ese sentido, la senilidad en política (o la crítica a los viejos liderazgos) tiene poco que ver con la edad biológica; se refiere más al anacronismo entre la percepción ortodoxa del mundo y la escenificación de algo nunca pensado por la ortodoxia; eso inevitablemente se traduce en la incompatibilidad entre los dogmas heredados y la realidad que precipita el siglo XXI.
Por ello, no es raro ver cómo la contienda política se viraliza en torno al rechazo de algo que debiera, más bien, ser lo más frecuente en el ejercicio deliberativo: la renovación democrática. Decimos que se trata de una nota epocal, porque mostramos que también la izquierda se comprende desde el mismo tipo de mundo que ahora se revuelca en su crisis terminal y pone, también en crisis, no sólo a sus apologistas sino a sus detractores. En tal caso, si se analiza la lógica insistente que considera insustituible un líder en particular, se puede advertir la misma argumentación de la dirigencia octogenaria mundial, que no concibe otro mundo que no sea el mismo de su nostálgica resistencia.
En Bolivia presenciamos aquello, con ciertos matices que es necesario precisar. La resistencia y la derrota al golpe geopolítico que sufrimos el 2019, ha abierto un nuevo momento en el “proceso de cambio” que, si no es puesto a consideración, podría generar la falsa idea de que vivimos una continuo lineal sin novedad alguna.
Este otro momento que vivimos no se instala históricamente por obra y gracia de una dirigencia que ahora pretende poseer una lucidez inexistente pre y post golpe. La supuesta clarividencia que ahora se presume infalible, no sólo demuestra arrogancia sino pérdida de sentido de realidad. ¿Qué hace pensar que ahora les arroba una claridad indiscutible si en el momento crítico no sabían ni a dónde partir? Los hechos están para demostrarnos que, si en su momento debido no sabían qué hacer, peor ahora que el escenario es más complejo, tanto a nivel local como global.
El golpe no se produjo de un día para el otro; tuvo su tiempo de germinación en tanto “revolución de colores”, de maduración como consolidación de un bloque clasemediero fascista, de implementación disuasiva operada por la mediocracia y activada por instancias institucionales y, por último, de asalto disruptivo por medio de los aparatos coercitivos en connivencia con los otros poderes estatales. Esto suponía todo un plan ejecutado de modo secuencial y a la vista de todos, teniendo a un gobierno mirando de palco lo que se gestaba en sus propias narices. Por eso hay que decirlo: el éxito de una “revolución de colores”, como pantalla ideológica de lo que es un novedoso golpe de Estado, depende del grado de inserción e infiltración que se logra en las propias capacidades políticas del gobierno de turno.
Esa supuesta “clarividencia” e “infalibilidad” debía ser capaz de desenmascarar, desmontar y quebrantar, en su debido momento, una insurgencia fascista que tenía por objetivo, mediante el genocidio, aniquilar al pueblo y su horizonte utópico. Por eso el golpe fue contra el pueblo y el pueblo comprendió aquello cuando quemaron la wiphala. Fue el pueblo boliviano, autoconvocándose, que resistió y venció al golpe; no gracias sino a pesar de una dirigencia gubernamental que protagonizó, en su ausencia y retirada, aquel enajenamiento del proyecto indígena-popular que ya arrastraba, como un nuevo rapto del poder popular.
Y esto fue afirmado por sus portavoces cuando desplazaron al sujeto indígena, declarando que el actor del proceso de cambio era ahora la clase media; pues bien, esa clase media que tanto mimaban fue la base de reclutamiento que impulsó la oligarquía para iniciar un proceso de desestabilización continua y creciente. El sujeto que debía potenciarse, desde una decidida política de Estado, fue desplazado sistemáticamente y la dirigencia gubernamental de una izquierda eurocéntrica se erigió como sujeto sustitutivo, tomando a una clase media (que ya no compartía, dentro o fuera del gobierno, el horizonte indígena-popular) como su artificiosa base de legitimidad.
Estos protagonizaron una maldición en política: retornar a su origen de clase; por eso fueron paulatinamente abandonando las banderas del “proceso de cambio”, que siempre debió haber sido una “revolución democrático-cultural”, vanguardizada por el verdadero sujeto del cambio, es decir, el sujeto plurinacional, o sea, indígena-popular. Por eso nunca comprendieron la descolonización (que demagógicamente proferían de boca para afuera) y, en consecuencia, nunca impulsaron el “vivir bien” que, para ellos, eran pura “pachamamadas”.
Ese desprecio los delató como la izquierda eurocéntrica incrustada en la revolución más genuina que había protagonizado nuestro pueblo, fiel a una forma de vida que resistió, pervivió y nos enseñó que, volver a ser comunidad y reencontrarnos con la PachaMama, era la apuesta más verdadera, justa, digna y racional que, como nación, podíamos proponernos. Eso es lo que en el mundo había despertado una luz de esperanza ante la orfandad utópica en la que se encuentra esta dramática crisis civilizatoria mundial.
Por eso la dirigencia desplazada sólo tiene, como único horizonte político, la disputa por el poder. Y para proceder a la recaptura del poder, saben que necesitan encumbrar, a toda costa y a cualquier precio, al liderazgo que les asegura su sobrevivencia política. De ese modo, el líder, para este ámbito palaciego –el denominado entorno blancoide– es la única carta que les asegura su permanencia de elite política; sin el líder, ellos desaparecen y ya no tendrían razón de existencia política. Entonces, no es que defiendan al líder de cualquier desvío revolucionario, sino que calculan su permanencia política gracias al amparo del líder, es decir, lo usan como única garantía de su sobrevivencia.
El asunto es de pura sobrevivencia y eso delata, en estos, una idiosincrasia compatible con la senilidad política de un mundo que se resiste a desaparecer, aun cuando las evidencias de su decrepitud y descomposición ética, cultural y civilizatoria con innegables. El mundo que está colapsando encuentra en estos su referencia encarnada: no pueden imaginar otro mundo, con otros actores y otros sujetos que no sean ellos. Y si les preocupa perder lo ganado, debieran ser los primeros en reafirmar su fe en el pueblo y en lo que el pueblo cree (única garantía de consolidar un proceso revolucionario).
Querían cambiar el mundo, pero nunca se liberaron de ese mundo; por eso no pueden dar lugar a la renovación, ni pueden humildemente retirarse, aun cuando la historia ya los superó. El acontecimiento que marca este nuevo momento ya no es octubre del 2003, sino la reconstitución del ajayu, del espíritu del pueblo, hecho sujeto político desde sí, desde su memoria histórica, haciéndose proyecto en medio del genocidio, haciéndose horizonte, ya no como pura resistencia sino como utopía encarnada. Eso constituyó la resistencia y derrota del golpe de 2019. Eso es lo que vimos y presenciamos cuando bajaron de Senkata con los ataúdes de toda nuestra historia. Ese día vencimos al golpe; lo vencimos moral, política e históricamente.
La hegemonía la recuperó merecidamente El Alto, las provincias, el campo. El pueblo se hizo otra vez constituyente, devolviéndose la soberanía política. Pero esa soberanía fue otra vez raptada más allá de nuestras fronteras. Cuando aquí se decidió el binomio, en medio de la lucha y la resistencia; en otros lados, entre cuatro paredes, se arrebató de nuevo la soberanía popular y se expropió la decisión del pueblo.
La esperanza retornó, creyendo que se comenzaba una renovación necesaria, pero el triunfo no previsto descubrió al nuevo gobierno sin programa, sin nuevas directrices, improvisando un continuismo que ya sólo constituía una adaptación a las políticas y narrativas globales.
Por eso, cuando las consecuencias de la plan-demia debió de servirnos para pensar y proponer un sistema de la medicina propio y referido a nuestras propias necesidades nacionales e impulsar una recuperación económica enfocada a la necesaria soberanía alimentaria y garantizar, de ese modo, nuestra autosuficiencia ante la crisis alimentaria que se viene, además de pensar en una soberanía energética antes de, ingenuamente, apuntar a una industrialización clásica; las apuestas gubernamentales no hacen sino reiterar la retórica desarrollista que fracasó en el siglo XX.
Y lo hacen ya extemporáneamente, ya que la retórica imperial va por el paradigma del Antropoceno y, por esa vía, funcionaliza hasta a los movimientos indígenas. El discurso de las energías limpias y la transición energética se sostiene en el relato ambientalista que patrocina el primer mundo, ante su imposibilidad de control del gas y del petróleo. En ese sentido, la defensa de la naturaleza y la crisis climática (que el Antropoceno llama “cambio climático”, por obvias razones, para deslindar responsabilidades tangibles y culpar a toda la humanidad pasada y presente) son manipuladas para generar un nuevo ciclo de acumulación vía colonización de la biomasa.
Por eso la imagen oenegista del “bon savage” convierte a los pueblos indígenas en meros guardianes de los reservorios naturales para un posterior asalto transnacional. En este caso, la izquierda critica al pachamamismo, pero no se hace la autocrítica: si bien los pachamamistas piensan la naturaleza sin sujeto, los izquierdistas ni siquiera la piensan, igual que los capitalistas.
Este siglo y esta crisis civilizatoria exigirá definiciones, tanto políticas como existenciales; de eso dependerá el desenlace global. Porque en toda crisis se sabe quién es quién y qué, en verdad, pretendía; porque en las crisis la realidad no se muestra como uno quiere sino como realmente es. Se dice que, en la crisis que se avecina, no sobrevivirán todos; pero ese deseo del 1% puede ser su maldición, si los pueblos retornamos a nuestras propias formas de vida y nos distanciamos existencialmente del derrumbe imperial y del mundo que lo ha parido.
La Paz, Chuquiago Marka, Bolivia, 30 de mayo de 2022
Rafael Bautista S.,
autor de “El Ángel de la Historia:
Genealogía, ejecución y derrota del golpe de Estado,
2018-2020”,
dirige “el taller de la descolonización”
rafaelcorso@yahoo.com
Aniversario del Movimiento al Socialismo en Bolivia en plena crisis política.
El 11 de marzo la dirección departamental del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP) de Santa Cruz y de Beni realizó un reclamo formal al Tribunal Supremo Electoral (T.S.E.) para que desconozca a su dirección nacional, cuyo presidente es Evo Morales y su vicepresidente Gerardo García. Se denunció que la última elección se llevó a cabo el 2015 y que al ser de dos años el mandato, este venció hace siete años. Exigen que se respete 1) El estatuto orgánico del partido, art 13: “El congreso nacional del MAS-IPSP se reunirá cada dos año, será convocado públicamente, con un plazo de máximo de 90 días y un mínimo de 60 días”. 2) La Ley 1096 de partidos políticos, art.5 Inc. a), art. 7 Inc. e) y f): “Supervisar el cumplimiento de la normativa vigente y los estatutos internos de las organizaciones políticas en las elecciones, sus dirigencias y candidaturas”.
El reclamó ocasionó que el 16 de marzo se expulse del MAS-IPSP a su propio diputado Rolando Cuéllar y amenazaran con “quitarle” su banca política. Por otra parte, el 18 de marzo, también la dirigente indígena Angélica Ponce fue expulsada de la Confederación de Mujeres Interculturales de la que es presidenta. Además, se le exigió a Luis Arce destituirla del cargo directivo que ocupa en el ministerio de medio ambiente y a la directiva del partido que se la expulse del MAS-IPSP.
Los argumentos de la expulsión son: “difamar” a la élite del partido, fomentar la “división” y ser “promotores” del llamado a elección dentro del MAS-IPSP. Al respecto, el diputado Cuéllar afirmó en el programa “No Mentirás” de PAT que no le preocupa su expulsión y que lo único que hace es pedir “que se respete la democracia interna del partido”. Angélica Ponce relató que tampoco le preocupa su expulsión porque fue llevada a cabo por una “organización paralela” que creó la elite del partido, con el fin de desplazarla. Denunció que se quiere someter a las bases a una “dictadura sindical” al interior del partido y acusó a Evo Morales y su “entorno” de estar detrás de su expulsión. También, denunció acoso político: “Llegando de Argentina, Evo me dijo: “Tu deberías estar en la cocina, en vez de agradecer que luchamos para que el regrese”. A su vez, denunció tras su expulsión en “Correo del Sur”: “Recibí amenazas de muerte” y “dos autos llegaron a mi casa y tomaron fotografías”.
Tras las expulsiones el binomio presidencial realizó el siguiente movimiento:1) El 24 de marzo David Choquehuanca se reunió con la alcaldesa Eva Copa en la vicepresidencia donde abordaron temas en beneficio de la ciudad alteña. 2) El 25 de marzo Luis Arce recibió en la casa de gobierno al diputado Rolando Cuéllar para tratar proyectos en beneficio de Santa Cruz de donde es oriundo el diputado. 3) Ese mismo día se desarrolló un ampliado de la dirección departamental del MAS-IPSP de Santa Cruz que contó con la presencia de David Choquehuanca y la dirigente Angélica Ponce donde se definió la unidad en torno al binomio presidencial. Desde la línea de la élite del partido, que expulsaron a Cuéllar y Ponce, descartaron que estas acciones sean un “respaldo” a los expulsados y que tengan el mero fin de coordinar proyectos de trabajo.
Estas expulsiones representan el segundo resquebrajamiento del MAS-IPSP, tras el primero el 2021 con la expulsión de Eva Copa ex presidenta del senado de Bolivia que produjo la salida del partido de su núcleo duro indígena, El Alto. Dichas expulsiones desataron un cruce beligerante entre los bandos en pugna, no se descarta más expulsiones.
El diputado Rolando Cuéllar y la dirigente Angélica Ponce representan una parte considerable del MAS-IPSP de la línea “renovadora” compuesta básicamente por el ala indígena de base y que pregona la renovación de líderes y protagonismo de la juventud. Se enfrenta contra la línea “histórica” o vieja estructura del partido, más conocida como “La vieja rosca” integrada, principalmente, por la izquierda tradicional de intelectuales blancos de clase media.
Los expulsados no son personas sin respaldo político, pero lo más delicado de la situación es el punto sin retorno que originó estas expulsiones. Si de lo que se trataba era de dar un ejemplo “disciplinario” a los militantes, este tuvo resultados opuestos y la crítica involucró hasta a Evo Morales. Detrás de esta interna se evidencia las disputas de las candidaturas 2025 y que hay un sector dentro del partido que no está de acuerdo con que Evo Morales sea nuevamente candidato el 2025. Las razones son múltiples, principalmente el rechazo a su “entorno” a quienes responsabilizan de la derrota en las elecciones sub nacionales del 2020 debido a la imposición de candidatos y por la caída de la imagen de Evo.
Cronología de los hechos: pugna entre Históricos Vs Renovadores
Históricos o vieja estructura del MAS:
-Álvaro García Linera ex vicepresidente de Bolivia reapareció mediáticamente y desató numerosas respuestas del ala renovadora del partido. Principalmente, por sus dichos del 6 de marzo para la agencia EFE donde advierte de una “fragmentación popular” para las elecciones 2025, una liderada por Luis Arce y otra por Evo Morales. Además, hizo una separación entre “liderazgo político y estatal” representado por Luis Arce y David Choquehuanca y “liderazgo social” representado por Evo Morales, lo que podría manifestarse en candidaturas separadas. Por otro lado, el ex vicepresidente advirtió que no sabe si “serán candidatos dentro del MAS-IPSP o no”.
Se advierte, que el ex vicepresidente no reconoce el “liderazgo social” del binomio que ganó la elección el 2020 con el 55%, gracias a la promesa de campaña, plasmada en el artículo 5 de la resolución que el Pacto de Unidad (P.U.) firmó el 28 de octubre del 2020, de no incluir al mismo ex vicepresidente Álvaro García Linera y a su ex gabinete de ministros en el nuevo gobierno de Luis Arce para evitar cometer los mismos errores que se habrían cometido. Con esta resolución la “renovación” generacional y el protagonismo de la juventud se impondría Por otro lado, se deja de lado que el actual vicepresidente David Choquehuanca fue el original candidato a presidente el 2020 elegido por mayoría por las bases indígenas, quién cedió su lugar a Luis Arce ante la imposición de la élite del partido en pos de evitar la fractura y poder recuperar la democracia.
Un dato importante es que hasta el 6 de marzo en que Álvaro García Linera brindó la entrevista a EFE, la élite del partido negó toda interna y acusó de “funcional a la derecha” a todo aquel que las expusiera públicamente y/o hiciera críticas al respecto. Con esa entrevista, se evidencia un cambio de estrategia y desacredita a los que mediáticamente niegan la fuerte crisis política que atraviesa el partido.
-El 17 de marzo el ex ministro de gobierno Carlos Romero sostuvo: “Evo va a jugar muchas cartas en la política boliviana (…) perfectamente puede ser candidato 2025”. Según, “Sin Mordaza Digital”, el ex ministro es considerado para las organizaciones sociales un “traidor” porque tras los conflictos del 2019, Romero dejó sin seguridad y sin inteligencia interna policial a Evo Morales y fue quién minimizó las movilizaciones golpistas.
-EL 23 de marzo el diputado del MAS-IPSP, Héctor Arce afirmó para “Detrás de la Mentira” en referencia a los expulsados: “Están tomando el camino de la traición (…) si revisan las conferencias que dieron hay resentimiento. El tema de fondo es pegas (cargos políticos) y poder. Cuéllar dijo que debería haber sido primer senador, pero que ahora es diputado suplente (…) Angélica Ponce quería ser ministra de aguas y medio ambiente y ahora esta resentida porque no pudo serlo (…) La política no es una forma de vida para tener un sueldo y vivir de eso”.
-20 de marzo el senador del trópico Leonardo Loza se refirió a los expulsado y a quienes piden la renovación dirigencial en el partido: “A nombre de la renovación intentan dividir a nuestro instrumento político, traidores no pasaran”. También, le respondió a la alcaldesa Eva Copa que se sumó a la polémica: “Ellos se retiraron del MAS, tiene otro partido político. Son traidores del pueblo”.
Renovadores:
-El 9 marzo el diputado Rolando Cuéllar del MAS en entrevista para “Sin Mordaza Digital” le respondió al ex vicepresidente: “Entienda que ya cumplió su ciclo en la política, su imagen ya está desgastada, tiene muerte civil y política en Bolivia, estoy pidiendo que se jubile y que se dedique a formar líderes (…) Su postura es obsoleta, tiene que entender junto a su llamada rosca que se ganó elecciones el 2020 sin ustedes, son un estorbo en Bolivia, hoy hay nuevos actores políticos (…) El ex mandatario está mintiendo generando una división dentro del partido (…) Usted no va a volver a ser candidato, eso es lo que le preocupa, solo representa una mínima fracción dentro del partido”. Lo desafió a que convoque a una concentración: “No tiene bases, ni representación, el pueblo no le perdona que mientras las organizaciones sociales hacían campaña en plena pandemia y durante un gobierno golpista, otros se escaparon cobardemente a hoteles con aire acondicionado. Veían por cable lo que ocurría en el país y no aportaron absolutamente nada”. El diputado afirmó que el binomio presidencial logró reactivar la economía y que a este paso volverían a ser candidatos 2025.
-El 11 de marzo Rafael Bautista Segales, ex director de Geopolítica del Vivir Bien y Política Exterior de la Vicepresidencia, hombre de confianza de David Choquehuanca renuncia a su cargo. Rafael es hermano del filósofo Juan José Bautista Segales discípulo de Enrique Dussel, premiado por el presidente Nicolás Maduro con el Premio Libertador 2015 al Pensamiento Crítico. En su carta de renuncia afirmó: “Renuncio por la dictadura tecno-administrativa”, que le trabaría todos sus proyectos. Esta renuncia debe contextualizarse en un ataque sistemático hacia Choquehuanca y su cículo.
- El 12 de marzo, Illa Paxi del MAS-IPSP le respondió a Álvaro García Linera: “La situación de golpe del 2019 marcó un antes y un después en el país (…) El momento de golpe reveló algunas verdades: 1) Un gobierno desgastado, 2) El descontento generalizado por la insistencia a la reelección, 3) Los avances sociales rezagados y 4) El abuso de poder que fueron los condimentos para que la población inicialmente tome una actitud de espectadores del golpe (…) Los “cardenales” del grupo palaciego prefirieron velar por sus vidas, el “patria o muerte” quedó solo en frase (…) Cuando el pueblo sufría persecuciones, detenciones y amenazas, esas altas autoridades desde el “exilio forzado” nos veían desde el palco (…) Lejos de los acontecimientos y cambios que se daban en las calles, uno en particular, “el académico” al que nadie acusó y persiguió”.
-El 18 de marzo el diputado Rolando Cuéllar del MAS para el medio “Red GigaVisión” expresó tras su expulsión: “Quiero decirle a la vieja rosca que este diputado no va a renunciar porque yo soy masista (…) El Dr. Chato Peredo fue puesto en la congeladora (aislamiento político), imagínense que estos le hicieron eso a un comandante del argentino Ernesto “Che” Guevara (…). Ellos pusieron en tela de juicio a muchos líderes del MAS, tumbaron dirigentes, expulsaron dirigentes (…) Les digo a ustedes que el art. 156 del estatuto orgánico del MAS-IPSP, nunca puede estar por encima de la Constitución Política de Estado (C.P.E.), respeten la constitución en su art. 156 que habla de mi mandato como diputado de cinco años de duración. Les guste o no a la vieja rosca, ellos me van a tener que aguantar hasta el 2025. Y el art. 157 menciona que para que pierda mi cargo como diputado debe haber las causales de muerte, renuncia o revocatoria de mandato. Lo invito a Álvaro García Linera, Juan Ramón Quintana, Gerardo García a que si: ¿Quieren quitarme la vida? Díganlo abiertamente. ¿Quieren que renuncie obligatoriamente? No lo voy a hacer, no sean cobardes. Si quieren revocar mi curul, tienen que convocar a un referéndum revocatorio. Pero ahí si se la van a ver negra con nuestro presidente Luis Arce y vicepresidente David Choquehuanca, porque este es un gobierno elegido con 55 % de los votos. ¿Estos delincuentes que se escaparon ahora quieren tomar el timón del gobierno nacional? No lo vamos a permitir. Queremos decirle a la dirección nacional obsoleta que caducó su mandato el 2017. ¿Acaso para la vieja rosca pedir que se lleve a cabo un congreso nacional es un delito? Yo les respondo: “No es un delito”, pedimos democracia, que respeten a las bases, nos cansamos de dedocracia”.
- El 17 de marzo el bloque oriente y la dirección del MAS-IPSP de Santa Cruz respaldaron al diputado Cuéllar y desconocieron a la directiva del partido por el vencimiento de su mandato y exigieron la nulidad de la expulsión por tal motivo.
-18 de marzo el influencer del MAS-IPSP “Alcón boliviano” le respondió al diputado Héctor Arce: “Usted es el que ocupó diversos cargos políticos hasta el día de hoy (…) esa es la explicación por el que no quieren a los nuevos líderes, por eso se dedican a matarlos. Encontraron un negocio y una mamadera del estado que no quieren soltar (…) Nos quieren hacer quedar como si nosotros quisiéramos eliminar el liderazgo de Evo (…) Lo único que queremos es recuperar a Evo de ustedes. Y hacerlo descansar para que retorne con las fuerzas de las bases porque perdió fuerzas, gracias a ustedes que son la vieja rosca (…) ¿Por qué los llamamos vieja rosca? Porque están metidos en el MAS hace 15 Años. (…) Están a lado del Evo utilizándolo y desgastando su imagen y matando en vida su liderazgo (…). No se vengan a querer adueñar del MAS diciendo que son los fundadores porque es de todo el pueblo, tampoco es de Evo Morales”.
-El 21 de marzo el cofundador del MAS-IPSP, Román Loayza en entrevista con Edwin Urizar expresó: “No puede ser tan “dictador o autoritario” para no escuchar las críticas de sus propios militantes (...) La expulsión de compañeros por criticar el mal accionar de la dirigencia es la gota que rebasa el vaso (…) Esto se sale de control y evidencia una dictadura a partir de la era Evo Morales como dirigente y autoridad”.
-29 de marzo, día del aniversario del MAS-IPSP, el diputado Cuéllar en “GigaVisión expresó: “A Juan Ramón Quintana quiero decirle que se jubile en la política, es un estorbo para Luis Arce y David Choquehuanca. Ganamos las elecciones nacionales sin ayuda de la vieja rosca. Mientras ellos estaban en hoteles 5 estrellas, las organizaciones sociales se estaban rompiendo el lomo en plena persecución política de Añez y en plena pandemia”.
Por otra parte, si bien la alcaldesa Eva Copa ya no pertenece al MAS-IPSP, el 24 de marzo expresó su opinión en el “El Deber”: “Evo Morales ha sido un líder indígena al que nosotros lo hemos respaldado, pero creo que su ciclo ha concluido. Debe dar un paso al costado y dar lugar a las nuevas generaciones y tiene que dejar que Luis Arce realice su gestión (…) Están tomando revancha expulsando a diestra y siniestra a compañeros e intimidando”.
(*) Verónica Zapata. Periodista y psicóloga boliviana.
Las mujeres bolivianas ponen en el tapete la violencia de género en Bolivia.
48 horas de la marcha de las mujeres sin distinción partidaria
El lunes 7 y el martes 8 de Marzo se realizó una histórica marcha de las mujeres bolivianas exigiendo justicia, en un contexto de liberación masiva de femicidas y violadores con sentencia, así como de un aumento de la violencia contra la mujer. La marcha se inició en el faro Murillo hasta la Plaza San Francisco de La Paz. Fue encabezada por las víctimas de violencia de género que alzaban las fotos de los jueces y fiscales responsables de la liberación masiva de femicidas y violadores en el país. Adelante estuvo la foto del senador Hilarión Mamani del MAS-IPSP denunciado por violación recientemente y que fue suspendido de su cargo, pero aún no ha sido expulsado del partido y del parlamento.
La marcha fue protagonizada por las mujeres aymaras y se presentaron delegaciones de los 9 departamentos del país, que también participaron de la marcha en repudio del 31 de enero pasado a raíz de la liberación del caso mediático del femicida y violador serial Richard Choque Flores.
Un primer momento clave, fue cuando las mujeres llegaron al tribunal de justicia de La Paz con escaleras para poder cruzar las vallas y tomar el tribunal de justicia. Desde allí, se declararon en vigilia por 24 horas y exigieron la presencia del presidente de dicho tribunal. Luego, entonaron un himno nacional feminista y empapelaron las paredes del tribunal con las fotos de los rostros de los fiscales y los jueces liberadores de femicidas y violadores.
Un segundo momento clave, fue la presentación dela “Alfombra de la Vergüenza” con el lema: “Que la vergüenza cambie de bando”, donde se expuso la lista de femicidas, violadores con sentencia y liberados a nivel nacional, también de los jueces y fiscales responsables de este accionar, todos con nombre y apellidos, caso y fotografía. El trabajo fue realizado por las feministas de “Mujeres Creando” a través de la “Línea telefónica de la esperanza” donde las víctimas se contactaron. Dejando todo servido para que el estado tome acciones concretas en el asunto con resultados verificables.
Estas recientes marchas por el día internacional de la mujer, así como la del 31 de enero pasado, se caracterizaron por estar organizadas por fuera de los partidos políticos, incluso del MAS. Marcan un punto de inflexión por su masividad y el quiebre del miedo de las mujeres que predomina a la hora de denunciar a los machistas con nombre y apellido en una sociedad altamente conservadora.
24 horas de la marcha partidaria de las mujeres del MAS-IPSP.
Las mujeres que integran la agrupación de mujeres indígenas “Bartolina Sisa” que son parte del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP) encabezaron el 8 de Marzo la marcha de mujeres del MAS. Partió de La Ceja de El Alto hasta la Ciudad de La Paz y participaron las organizaciones de mujeres y las funcionarias que integran el MAS-IPSP. El acto central se llevó a cabo en la Plaza Murillo a lado de la casa de gobierno donde presentaron tres proyectos de ley: 1) De ampliación de penas a femicidas, infanticidas y violadores, 2) De castración química a violadores, 3) De trabajos forzados para reos con sentencia ejecutorial.
En Bolivia la pena para los femicidas es de 30 años de prisión sin derecho a indulto, pero como demostró el caso mediático del femicida serial con sentencia de 30 años liberado, el problema en el país es que no se cumplen las leyes. No se mencionó la raíz del problema de las violencias de género que como construcción cultural requiere de un abordaje desde la educación sexual integral (ESI) en todos los niveles educacionales y en todas las instituciones de la sociedad. La mera aplicación de políticas punitivistas, no han dado resultado en ningún país, si no hay una consciencia de la problemática de parte de la sociedad en su conjunto.
Por otra parte, tampoco se mencionó nada respecto a la promesa de la reforma de la ley 348 de “Protección de las Mujeres Contra las Violencias”, que paradogicamente permite que los hombres violentos la utilicen para denunciar a sus propias víctimas y neutralicen las denuncias que estas realizan. Además, se propuso la reforma del poder judicial que es una promesa demagoga que tiene 15 años desde la llegada del MAS al poder. Y equivale a la promesa del presidente argentino Alberto Fernández de democratizar la justicia en su mandato.
El presidente Luis Arce presente en el acto expresó en un contexto de división en el movimiento de mujeres en el país: “Hay temas que sobrepasan los colores políticos, los intereses sectoriales y regionales, una de ellos es la lucha contra toda forma de violencia hacia las mujeres. Esta lucha debe unirnos a todos y a todas”. Además, presentó proyectos en favor de las mujeres: la creación de la fuerza especial de lucha contra la violencia (FELCV), un programa de “viviendas para jefas y víctimas de las violencias” y el privilegiar con obras públicas a empresas que contraten al 50 % o más de mujeres.
Discursos y pensamientos que dividen a las mujeres en Bolivia.
1-“El machismo es algo propio de la derecha golpista”: Esta frase es muy común escuchar en la clase política progresista. Por lo tanto, el machismo es algo externo a la izquierda que no le incumbe a este sector progresista. La epistemología feminista revela que el machismo es independiente de la ideología política y de los partidos políticos porque es una problemática estructural, sistemática y generalizada en las sociedades patriarcales. Dicha problemática atraviesa a todas las instituciones de la sociedad (la familia, la educación, el estado, etc.) a través las cuales el machismo se reproduce y donde el ser humano se socializa.
La consecuencia de este pensamiento es que en Bolivia no existe una agenda a seguir feminista impuesta por las organizaciones de mujeres del país, como si existe en el caso argentino por ejemplo. Solo aparecen ante casos mediáticos de femicidios o violaciones en manada que estremecen a la sociedad. El tema de las violencias y la desigualdad de género no es un tema de debate instalado en la sociedad boliviana en general, que no asume las relaciones de género como relaciones de opresión y por ello no se las problematiza.
La prueba de ello, es que Bolivia tiene la tasa más alta en femicidios de toda Sudamérica según la CEPAL hasta el 2019. El parlamento cuenta con el 50% de mujeres, pero tiene a hombres de presidente del senado y de diputados, de los 18 ministerios que posee, solo 4 son ocupados por mujeres y 1 solo por una mujer indígena en un país de mayoría indígena. Es evidente el “techo de cristal” como barrera que impide el acenso de las mujeres a los cargos de alto rango y de alto poder decisional, que siguen reservados para los hombres.
2- “El feminismo es funcional a la derecha”: Esta afirmación es común escucharla dentro de la izquierda colonial en Bolivia de la que forma parte la élite del MAS integrada por hombre blancos “intelectuales” de clase media, cuando los reclamos de las mujeres indígenas incomodan a la clase política y rebasan al mismo partido político. Ante la crítica, los reclamos o las exigencias de las mujeres, la estrategia para desactivarlas es aislarlas y difamarlas de ser “funcional a la derecha” o “financiadas por la CIA”. Uno caso emblemático fue el de la lideresa Segundina Flores ex dirigente de las “Bartolina Sisa” que exigió paridad de género en las candidaturas políticos durante las elecciones sub nacionales del 2020 y acusó a la élite del MAS de cerrar paso a las mujeres indígenas. Fue blanco de una campaña brutal machista de difamación acusándola de ser “funcional a los golpistas”, pese a su rol fundamental resistiendo el golpe de estado en territorio el 2019.
3- “El feminismo es una ideología importada de Europa”: Aprovechando la fuerte cultura anticolonial del mundo andino, se impone este discurso desde la cúpula del MAS con el fin de que se la perciba como “enemiga” de las mujeres o una “ideología colonial” que tendría el objeto de dividir al hombre de las mujeres.
4- “El feminismo divide a los hombres de las mujeres”: El “Chacha-Warmi” (Hombre-Mujer) es un concepto andino para referirse a las relaciones de género basadas en la complementariedad. Si el feminismo divide al hombre de la mujer, este iría contra este concepto, lo cual es una falacia. Afirmar que el feminismo enfrenta al hombre con la mujer es una interpretación que desconoce los postulados del feminismo. El feminismo no es la lucha de las mujeres contra los hombres, ni postula que “Las mujeres quieren ser como los hombres”, sino que postula una sociedad con igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres, sin una distribución desigual del poder entre ambos, respetando sus diferencias físico-psico-biológicas.
5-El pensamiento colonial paternalista: Que postula que un hombre puede dirigir y conocer la problemática de las mujeres más que las mismas mujeres: El paternalismo lleva a que las organizaciones de mujeres dentro de diferentes partidos políticos esperen la dirección, la aprobación o la imposición desde arriba de cómo deben organizarse y de su agenda, teniendo en cuenta que los de arriba siempre son hombres. Incluso llegan a imponer a “sus” dirigentas que responden a ellos y no a una agenda de las mujeres, obstaculizando la autonomía de dichas organizaciones. Un dato revelador de este paternalismo es la naturalidad con que los hombres y las mujeres llaman “papá” a un jefe político hombre, algo que es herencia de la colonia, donde se llamaba así al patrón de la estancia que compraba y/o criaba a los indígenas quienes, además, portaban su apellido español. Otro dato es que la lideresa Segundina Flores denunció el 2021 que le “armaron una cama” para desplazarla como cabeza de las “Bartolinas Sisa” por “rebelde”, por cuestionar a los hombres blancos que integran la cúpula del MAS y que colocaron en su lugar a una mujer más “sumisa y funcional” a sus intereses.
6- “El capitalismo y no el patriarcado es el origen de la violencia de género”: Si la desigualdad de género y la violencia de género es resultado del capitalismo, no es necesario hablar de feminismo, ni de patriarcado, ni es necesario que las mujeres se organizasen entre mujeres. Esta postura de la izquierda colonial boliviana es una postura eurocéntrica que hace lecturas reduccionistas de la realidad desde la categoría de clase social y desde ideologías importadas de Europa con pretensión de universalidad. Las sociedades complejas y diversas atravesadas por la conquista y el genocidio indígena como la de América Latina, especialmente la de Bolivia, deben leerse desde la complejidad misma que la conforma, o sea, desde diversas categorías que no se excluyen, sino que se enriquecen: clase, género, raza o etnia, cultura, sexualidad, etc. Por otro lado, la izquierda colonial y sus voceros intelectuales, tampoco tienen en cuenta que el patriarcado es milenario, antecede al capitalismo y ambos se potencializan en relación a la desigualdad de género. Pero el concepto de patriarcado no es equivalente al de capitalismo, este concepto del feminismo es fundamental para comprender y deconstruir la desigualdad de género.
(*) Verónica Zapata, periodista y psicóloga boliviana. Activista feminista y antirracista. Especialista en Nivel Superior en Educación Sexual Integral (U.B.A.)
Marcha de mujeres en Bolivia contra la Justicia tras liberación de femicidas y violadores.
El lunes 31 de enero se llevó a cabo una multitudinaria “Marcha de las mujeres contra las violencias machistas y contra la corrupción de la justicia” que partió desde la zona de Ballivian en El Alto, atravesó la ciudad de la Paz y finalizó frente al tribunal departamental de justicia de La Paz, al grito de “Jueces, fiscales la misma porquería”. La convocatoria fue realizada por “Mujeres Creando” a través de la activista feminista María Galindo con las mujeres de El Alto y la ciudad de La Paz a lo que se fueron sumando colectivas feministas sin inscripción partidaria en los diversos puntos del país de forma auto convocada ante la indignación. La marcha fue encabezada por decenas de familiares y víctimas de femicidios y violaciones con las fotos de sus hijas desaparecidas.
La marcha se da en un contexto de repudio generalizado a la liberación de Richard Choque Flores de 32 años un femicida de al menos dos mujeres, Iris Villca de 15 y Lucy Ramírez de 17 años de edad, cuyos cuerpos se encontraron enterrados en su casa ubicada en El Alto. También, está acusado de violar a decenas de mujeres, según la cantidad de contactos rastreados en su perfil de Facebook, serían 77, aunque falta determinar los datos. La madre y esposa de Choque fueron detenidas por presunta complicidad, se estima que no podían desconocer lo que sucedía en su casa.
Lo central de la marcha ocurrió cuando María Galindo sacó una lista interminable de nombres y apellidos de violadores y femicidas liberados por la justica. Los datos se recolectaron mediante una convocatoria en redes sociales que aportaron diversas víctimas de violaciones y familiares de víctimas de femicidio. Galindo siguió en su alocución: “No es solo el caso de este juez, es un fenómeno estructural en Bolivia. Nunca más nos vamos a callar, ni a olvidar”.
El femicida tenía desde el 2015 una condena de 30 años sin posibilidad de indulto, por el femicidio y la violación de Blanca Rubí Limachi de 21 años. Sin embargo, el 2019 fue beneficiado con detención domiciliaria de 18 meses que tampoco cumplió y nadie vigiló. Fue detenido, por segunda vez, la semana pasada y retornó a la cárcel de Chonchocoro. También, extorsionaba y les pedía dinero a las familias de las víctimas para liberarlas.
Su modalidad de captación era a través de convocatorias de “trabajo” en las redes sociales haciéndose pasar por una mujer, citaba a sus víctimas en alojamientos y ahí se presentaba vestido de policía, les plantaba cocaína y bajo amenaza de denunciarlas por narcotráfico, las violaba.
Por otra parte, el sábado 29 enero se detuvo al cómplice José Luis García Machaca, que también fue beneficiado con detención domiciliaria y tenía una condena a 30 años de prisión del 2015, por participar del mismo femicidio por el que fue condenado Richard Choque. También, se detuvo al juez Rafael Alcón Aliaga, hermano de Gonzalo Alcón Aliaga, ex presidente del Consejo de la Magistratura, que liberó a Richard Choque Flores y a otro femicida que descuartizó a una mujer. El juez se encuentra con detención preventiva de seis meses mientras se investiga el caso.
Creación de una Comisión de Femicidios ante la multitudinaria marcha.
El martes 1 de febrero del 2022 María Galindo fue recibida por Eduardo del Castillo ministro de Gobierno de Bolivia, así como por otros funcionarios, allí exigió la creación de una “Comisión de Excepción Histórica” con el objetivo de contabilizar los casos de femicidios y violaciones a nivel nacional.
El mismo día, el presidente Luis Arce instruyó la creación de una “Comisión de Revisión de casos de Femicidios y Violaciones” que tuvieran sentencia judicial y que fueron liberados. La comisión estará compuesta por autoridades de los ministerios de la presidencia, justicia, gobierno, los presidentes de la cámara de diputados y senadores, el presidente del tribunal supremo de justicia, el consejo de la magistratura, del tribunal constitucional de Bolivia, fiscalía general y la procuraduría. Al respecto, Luis Arce afirmó: “Ante la preocupante situación y conducta de jueces y operadores de justica instruimos la creación de la comisión de revisión de casos de femicidios y violación en que los sentenciados fueron liberados. La misma deberá presentar resultados en un plazo de 120 días”.
Recordemos, que el país cuenta con una “Comisión especial mixta de investigación sobre la retardación en la resolución de casos de femicidios y violencia hacia las mujeres”, cuyos resultados son evidentemente ante la luz de los hechos.
Por otra parte, hay que tener presente que a principio de año el gobierno declaró este año como: “El año de la revolución cultural de la despatriarcalización” con el objetivo de luchar contra las violencias hacia la mujeres. El gobierno de Luis Arce cumplió un año de gobierno, pero el MAS gobierna hace 15 años y tiene una deuda pendiente con las mujeres bolivianas.
La agenda feminista, una deuda pendiente de la clase política en Bolivia
El caso del femicida y violador serial liberado por la justicia boliviana no es una excepción, sino la regla en una sociedad conservadora y atravesada por el racismo y el machismo exacerbados. El informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) presentado en agosto del 2021 fue lapidario al respecto: “El orden patriarcal en Bolivia debe desnaturalizarse porque este no solo implica un orden jerárquico entre hombres y mujeres, sino entre indígenas y no indígenas”.
Bolivia posee leyes muy promocionadas: 1) La Ley 243 Contra el Acoso y Violencia Política hacía las Mujeres, 2) Ley 018 del Órgano Electoral Plurinacional y 3) Ley 348 Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencias que incorpora en el código penal el delito del femicidio con una pena 30 años de prisión sin derecho a indulto. Además, posee una constitución con perspectiva de género e intercultural y es el único país en refundarse como Estado Plurinacional a nivel mundial. Se espera que Bolivia dé el ejemplo porque es punto obligado de referencia de estas temáticas.
Sin embargo, Bolivia tiene la mayor tasa de femicidios de toda Sudamérica según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) hasta el 2019. El caso del femicida y violador serial en cuestión, revela que las leyes que deberían proteger a las mujeres son letra muerta y no se aplican en lo concreto de la cotidianidad. Veamos en el caso de cada una de las leyes mencionadas:
1) Ley 018 del Órgano Electoral Plurinacional: Si bien, desde la refundación del estado plurinacional de Bolivia el 2009, las mujeres ingresaron masivamente a la política, esto sucedió solo en los cargos de bajo rango y poder decisional en la asamblea legislativa que está compuesta por poco más del 50% de mujeres. El techo de cristal queda evidenciado porque el presidente de la cámara de diputados y de senadores son hombres y solo hay cuatro ministras mujeres en los 18 ministerios y solo es una de ellas es una mujer indígena. Por otro lado, en marzo del 2019 durante las elecciones sub nacionales “la alianza de mujeres por la revolución democrática y cultural” que integran el MAS, exigió que se cumpla con la paridad de género en las candidaturas femeninas. El resultado fue que no hubo ni una sola candidata mujer para gobernaciones.
2) La Ley 243 Contra el Acoso y Violencia Política hacía las Mujeres: Segundina Flores dirigente indígena, actual embajadora de Bolivia en Ecuador, fue el rostro que impulsó la demanda de paridad de género durante las elecciones sub nacionales. Fue acusada de “traidora” y “funcional a la derecha” por sus exigencias y por cuestionar a la élite del MAS que está conformada por hombres blancos. Por otra parte, la única mujer que disputo una candidatura por un cargo político de alto rango y poder decisional fue Eva Copa ex presidenta del senado de Bolivia por el MAS. Exigió candidatear como alcaldesa por El Alto, la alcaldía más importante del país, fue expulsada del MAS bajo acusación de ser “ambiciosa de poder”. Copa desafió a la élite del MAS, se candidateó con otro partido y ganó con el 70% de votos frente al candidato hombre del MAS. Frente a esta situación, el 29 de diciembre del 2020, Esther Soria ex gobernadora de Cochabamba por el MAS mediante su cuenta de Facebook denunció un “Fuerte patriarcado dentro del MAS”.
3) Ley 348 Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencias: Esta ley incorpora la figura del femicidio con una pena de 30 años de prisión sin derecho al indulto. El caso del femicida y violador serial en cuestión demuestra que no se cumple por la justicia patriarcal, pero también hay responsables políticos. Además, se desnuda que en 15 años de “proceso de cambio” no se democratizó la justicia, ni incorporó la perspectiva de género como se había prometido y se suponía se había concretado.
La ley 348 tiene una trampa jurídica para las mujeres, permite insólitamente que un hombre violento se victimice y la utilice para hacer una contradenuncia a su víctima-mujer por “violencia de género” y neutralice toda investigación que podría iniciarse por la denuncia de una mujer. Esto podría conceptualizarse como una aberración jurídica, por lo que a principio del 2021 a exigencia de “Mujeres Creando”, el estado se comprometió a reformar dicha ley, pero todo quedó encajonado.
Es inadmisible que en hombre pueda utilizar una ley que se aprobó para proteger especialmente a las mujeres violentadas, esto denota la concepción de “violencia de género”, machista que tiene la clase política que aprobó dicha ley en esas condiciones. Cuando se da un caso de violencia desde una mujer hacia un hombre, que por cierto son casos ínfimos, esta debe conceptualizarse como otro tipo de violencia, nunca como violencia de género.
A consecuencia, el tema de la violencia de género no es un tema que este en la agenda política, ni instalado en la sociedad como si lo está en la sociedad Argentina gracias al “Ni Una Menos” y al trabajo autónomo de las mujeres de cualquier gobierno independientemente del color político.
(*) Verónica Zapata, periodista y psicóloga boliviana. Activista feminista y antirracista. Especialista en Género (U.B.A.)
La conquista de América: la historia la siguen contando los hombres blancos

La creación de los estados-nación en América vino de la mano de la creación de las “escuelas normales”, cuyo objetivo educativo era homogenizar a la población en base a una sola cultura, la europea. Desde allí el relato que se impuso fue el de un Cristóbal Colón que produjo el “descubrimiento” de América y que trajo “civilización” por sobre la “barbarie” que supuestamente habitaba en estas tierras.
Luego de casi 200 años, el revisionismo histórico logró presentar a Cristóbal Colón como quién realmente era, un genocida; y a su llegada como la “Conquista de América”, que produjo el mayor genocidio que la historia de la humanidad haya conocido y que dejó un saldo de aproximadamente 120 millones de indígenas muertos.
Tan grande fue la merma de la población indígena que tuvieron que traer de África esclavos negros para compensar la baja. Pero no sólo fueron los españoles con la Biblia en la mano los que perpetraron el genocidio, sino muchos de los que hoy se recuerdan como “patriotas” latinoamericanos, por ejemplo Julio Argentino Roca o y el “gran maestro” Domingo Faustino Sarmiento, ambos en Argentina.
Se escribió una “versión oficial” de la historia de la mano de los conquistadores europeos y/o sus descendientes, que excluyó la voz indígena, su cultura, sus líderes, su lucha, su ideología política, su ciencia, su economía, etc. Esta versión se fue transmitiendo tanto desde la derecha como desde la izquierda desde una mirada eurocéntrica.
La mayoría de los intelectuales de la izquierda tradicional y colonial o del progresismo que escriben sobre la “cuestión indígena” son de descendencia europea. Dirigen las academias, reproducen el pensamiento eurocéntrico y el colonialismo que afirman cuestionar. No asumen su colonialidad, pues conciben el colonialismo como algo externo propio de la ultraderecha, que pregona abiertamente la supremacía blanca.
El pensamiento colonial eurocéntrico, primero nos precede y nos atraviesa desde el momento del nacimiento porque fue impuesto a sangre y fuego en Abya Yala que antaño fue colonizada. Segundo, es parte de la estructura mental colonial que se construye principalmente a través del tránsito por un sistema educativo construido desde el eurocentrismo, especialmente el universitario, donde hasta los posgrados de “Diversidad Cultural” o los muy de moda del “Vivir Bien” son dictados por hombres o mujeres blancos de clase media.
Intentan explicar la ideología y la cultura del indígena cuando no pueden romper con su propio colonialismo que no respeta la voz que intentan suplantar y les impide algo básico: hacer sus investigaciones en base a voces indígenas, lo hacen en base a voces blancas, incluso de quienes justamente están enfrentados y acusados de cerrar el paso a nuevo liderazgos indígenas.
Son numerosos los líderes indígenas dentro y fuera del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Bolivia, de la talla de Felipe Quispe Huanca ,“El Malku”, el líder minero fallecido Orlando Gutiérrez, la dirigenta indígena Segundina Flores de la Confederación de Mujeres Indígenas “Bartolina Sisa”, etc., que acusan de utilizar a los indígenas de “escalera” para acceder a cargos políticos a la élite del propio MAS, integrado por hombres blancos de clase media, llamados “intelectuales”, que conforman la izquierda colonial de Bolivia.
¿Cómo se puede investigar y conocer el pensamiento indígena a través de hombres o mujeres blancas? ¿Cómo hacer caso omiso a la voz de un pueblo indígena que denuncia, una y otra vez, ser utilizados y no sentirse representados por una élite blanca dentro del MAS, como denunció la lideresa indígena Segundina Flores en representación de todo el pacto de unidad y la central obrera boliviana (COB) durante los bloqueos de agosto del 2020?
¿Porqué se escucha la campana blanca y no la indígena para relatar sucesos del mundo indígena como en el caso boliviano? Este accionar sólo se comprende por el pensamiento colonial imperante donde la voz indígena está devaluada. El indígena es redituable sólo para la foto “progre” para obtener rédito político.
El indígena, cuando quiere presentar su ideología política y expresarse por sí mismo sin ser relatado por otro blanco, deja de ser redituable y hasta contraproducente, pues implica dos cuestiones: 1) que no necesita intermediario blanco que hace su carrera profesional, obtiene beneficios económicos y /o rédito político a costa de silenciar la voz indígena, y 2) es más cómodo mantener el sistema colonial de privilegios en detrimento del indígena que beneficia al hombre y a la mujer blanca que afirma apoyar “la causa indígena”.
Si lo denunciado por diversos dirigentes indígenas realmente sucede en Bolivia, donde gobernó un presidente indígena como Evo Morales durante 14 años, es porque también sucede y está naturalizado este racismo hacia el indígena en otros países de la región. En Argentina, no es un dato menor que la única presa política que está encarcelada hace seis años es Milagro Sala, dirigente indígena de la Túpak Amaru, que mientras sirvió era “compañera”, pero cuando empezó a hacer críticas, dejó de serlo.
Lo mismo se replica dentro de Bolivia, donde a quienes hacen críticas constructivas o tienen la osadía de exigir autocrítica posgolpe de Estado a la élite blanca del MAS, son objeto de campañas de difamación acusándolos de pactar con la “derecha” como es el caso de la dirigente indígena Segundina Flores o directamente son expulsados del MAS como la joven aymara Eva Copa.
Recientemente se cumplió el aniversario del deceso del líder minero Orlando Gutiérrez, fecha que pasó sin pena ni gloria, mientras aún no se conocen las causas de su muerte habiendo sido uno de los protagonistas de la recuperación de la democracia en Bolivia: éste es el trato que reciben los indígenas en Bolivia.
Por otro lado, a los comunicadores indígenas que intentan abrir una línea de pensamiento crítico dentro del mismo MAS, no son contratados, no reciben pauta publicitaria del estado o son acusados de ser “funcionales a la derecha”.
Quizá por este motivo, es que aún no se han restituido a las organizaciones sociales las radios comunitarias indígenas que Áñez les quitó para silenciar la voz indígena. Los que sí reciben pauta publicitaria del Estado sin problemas, son los medios de comunicación de la derecha.
Lo que prima en los medios estatales es el rostro blanco en un país de mayoría indígena, pues éstos no van a cuestionar nada porque el racismo no es una problemática que les afecte. El proceder de cerrar el paso al pensamiento crítico y a la autocrítica es un arma de doble filo, porque es lo que termina de implotar a un partido.
Una clave para la liberación indígena: ser liderados por otro indígena
El poder popular del movimiento de mujeres en Argentina radica en que han logrado que sus lideresas sean mujeres, que quiénes hablen de sus problemáticas y sus luchas también lo sean. Porque son las mujeres las que vivencian en su cuerpo la violencia de género en todas sus variantes, y por ello son las únicas en ser capaces de luchar y entregar la vida por su propia causa.
Ese es un logro vital para conquistar la liberación del colectivo. Incluso se está produciendo epistemología feminista y se está reconstruyendo una historia social desde una perspectiva de género, recuperando a las lideresas mujeres excluidas de la historia oficial. Porque históricamente la ciencia y la historia fueron producidas por hombres blancos occidentales que desde sus parámetros masculinos y eurocéntricos, excluyeron a las mujeres y a los pueblos originarios.
Este proceder ejemplar del movimiento de mujeres de Argentina, el movimiento indígena no ha podido conquistarlo a nivel regional, ni siquiera en Bolivia y tiene el desafío de romper con su colonialidad y concretarlo. Hoy son los sujetos políticos protagonistas de las transformaciones sociales en toda la región, son quienes ponen el cuerpo en el frente del campo de batalla ante el neoliberalismo, donde no están los intelectuales blancos “revolucionarios” de escritorio, que pretender direccionarlos de manera paternalista y colonial para imponer sus propios intereses.
Si actualmente ningún partido puede ganar una elección sin el voto de los pueblos originarios, como en el caso de Ecuador, Perú, Bolivia, estos pueblos tienen el derecho de exigir cargos políticos de alto rango de poder decisional dentro del gobierno, incluso la presidencia.
En Bolivia se ha naturalizado que hombres blancos de clase media que utilizan la innecesaria estrategia de ponerse un poncho, folclorizando al indígena, se presenten como líderes del movimiento indígena desconociendo sus problemáticas con discursos demagogos en clave indígena.
Pero el modelo de hombre blanco hegemónico no vivencia en el cuerpo la opresión colonial. Tampoco el racismo es algo que le afecte y por ello en momentos de crisis desaparece del mapa, como lo hizo la élite blanca del MAS que no participó de la resistencia y de la recuperación de la democracia en Bolivia.
La historia oficial vs la historia de los “nadies” sobre el golpe de Estado
Para desarticular relatos impuestos como el del “Descubrimiento de América” y construir nuestra propia historia y sentido común, se necesitan más indígenas en cargos políticos de alto rango decisional, porque es desde el poder político que se construyen políticas descolonizadoras en términos comunicacionales, educacionales, etc. Desde abajo de la pirámide de poder el indígena sólo tiene función de decorado.
Además, se necesitan más comunicadores y medios de comunicación indígenas y que comuniquen desde una perspectiva decolonial, para evitar intermediarios blancos que relaten la historia y la lucha del indígena desde miradas eurocéntricas. El movimiento de mujeres a nivel mundial ha comprendido este punto clave para enfrentar la batalla cultural y promover la deconstrucción patriarcal.
También, es importante dar voz a los intelectuales indígenas como lo fue “El Mallku”, que han emergido al calor de las lucha indígenas. No puede repetirse el error de la ex vicepresidencia del ex gobierno del MAS que promovía que intelectuales blancos eurocéntricos, incluso extranjeros, asesoraran un gobierno boliviano, porque ello no sólo es una práctica contraproducente y colonial, sino humillante para las y los bolivianos.
No pudieron anticipar el golpe con su “sabiduría” y sus doctorados en “antiimperialismo”, ni durante el golpe de Estado salieron a defender al exgobierno del MAS, puesto que justamente fueron ellos parte de los errores señalados dentro del núcleo duro indígena del movimiento.
Hoy, básicamente dos grandes relatos contrapuestos se enfrentan en Bolivia sobre lo que sucedió durante el golpe de estado del 2019: una “historia oficial” relatada por la élite del MAS que se autoproclaman en sus propios libros como “héroes” que recuperaron la democracia, cuando no estuvieron en el campo de batalla, incluso algunos ni siquiera estuvieron dentro del país en ese entonces. Además, estaban enfrentados al pacto de unidad de la resistencia y a la central obrera boliviana durante el golpe.
¿Qué rol cumplen en estas historietas los indígenas como el líder Felipe Quispe Huanca “El Mallku”, difamado por este sector? Hay otra versión de la historia del golpe, siempre hay otra versión de todo en un país, o mejor dicho en una mal llamada América, donde la voz indígena esta devaluada, es la voz de los “nadies”, a donde no llega el micrófono de la prensa progresista internacional, ni los intelectuales eurocéntricos que escriben sobre la “cuestión indígena”
Ahí están las historias de los indígenas que tienen mucho que contar porque pusieron el cuerpo durante los bloqueos que obligaron a Jeanine Áñez a establecer fecha electoral, lo que allanó el camino al triunfo de Luis Arce como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia.

La líder indígena Segundina Flores es designada embajadora y recibe ataque machista en Bolivia.
Segundina Flores es una de las lideresas indígenas más importantes de Bolivia. Fue la dirigente máxima de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa”, la organización más poderosa del movimiento de mujeres en el país. La dirigenta indígena se enfrentó a la oligarquía agro-industrial que pregona la supremacía blanca y que tuvo como principal blanco de ataque a las mujeres de pollera durante el golpe de estado el 2019 y la pandemia que colapsó al sistema sanitario del país. Fue la única mujer líder de una organización de mujeres que formó parte del “Pacto de Unidad” que aglutina a todas las organizaciones indígenas del país y que surgió con el objetivo de unificar al movimiento indígena para recuperar la democracia.
El 25 de agosto fue designada embajadora del Estado Plurinacional de Bolivia en Ecuador. El 26 de agosto desde la plataforma de la radio “Kawsachun Coca” que pertenece a la Federación del Trópico de Cochabamba donde recientemente fue ratificado como presidente el ex mandatario Evo Morales, se publicaron fotos donde Segundina Flores le da la mano a Arturo Murillo ex ministro de facto de Áñez. La foto fue tomada en una reunión de estado público donde se firmó el “acuerdo de pacificación” pos golpe de estado en la que participó todo el “pacto de unidad” y la central obrera boliviana (C.O.B.). Esa publicación desató una campaña de difamación contra la dirigente acusándola de haber “pactado” con el gobierno de facto y desde allí se replicó en otras plataformas.
El nombramiento irritó a la izquierda tradicional y colonial integrada por la elite del MAS conformada por los “intelectuales” hombres blancos de clase media que integran el “entorno” del ex mandatario Evo Morales que no se conformó con aislarla del MAS. Son señalados de estar detrás de esta campaña de difamación que fue tema de debate nacional los últimos días en Bolivia. En noviembre del 2020 cuando su nombre sonaba como ministra de culturas también se había recurrido a la misma campaña de difamación y su designación fue bloqueada.
La designación de Segundina a un cargo diplomático es llamativo por el bajo rango que implica en relación a la envergadura de alguien que tuvo un rol protagonista de resistencia durante el golpe. Posee experiencia y claridad política, algo hoy ausente en la mayoría de la actual dirigencia tras el reemplazo de todos los dirigentes del pacto de unidad por criticar al “entorno” de ex ministros de Evo Morales. Por otra parte, para asumir dicho cargo deberá salir del país en un momento de ofensiva de la ultraderecha al gobierno de Luis Arce, por lo que la designación tiene el fin de no incomodar a la élite del MAS y/o responde a su presión, ya que son objeto de las denuncias de la lideresa indígena.
Su salida del país implica anular su liderazgo porque perdería territorialidad y es una pésima decisión en el actual contexto político boliviano. Dicha campaña de difamación contra la lideresa indígena se realiza en un contexto de ofensiva hacia los liderazgos indígenas que cuestionan a la élite del MAS y les exige “autocrítica”. Esta ofensiva tuvo su punto álgido este año durante la selección de candidatas y candidatos para las elecciones sub nacionales de Marzo pasado cuando se expulsó a la dirigenta Eva Copa del MAS.
La lucha de la mujer indígena en la recuperación de la democracia.
Segundina Flores fue la única mujer del reducido grupo de dirigentes indígenas que acompañó al ex mandatario Evo Morales durante el golpe de estado del 2019 cuando salió al exterior su ex gabinete de ministros antes que el propio ex mandatario y se quedó solo en el país.
En contexto de golpe de estado la dirigente indígena jugó un rol importante inocultable e innegable para la recuperación de la democracia, fue la única lideresa del “pacto de unidad” que estuvo presente junto a las mujeres de las “Bartolina Sisa” en los famosos bloqueos de agosto del 2020 que fueron un hito histórico por su masividad y que obligaron a Jeanine Añez a establecer fecha electoral allanando el camino al triunfo de Luis Arce y David Choquehuanaca.
Dichos bloqueos fueron protagonizados por los denominados “auto convocados” que no integraban el MAS, incluso lo rechazaban, también participaron el legendario líder histórico Felipe Quispe “El Malku” y el líder minero fallecido Orlando Gutiérrez, que como Segundina Flores, también estaban enfrentados como es de público conocimiento en Bolivia al “entorno” del ex mandatario Evo Morales, en especial al ex vicepresidente Álvaro García Linera.
Los pecados de Segundina Flores lideresa indígena de Bolivia
1-Denunció ante la prensa al “entorno” de Evo Morales durante el golpe: El 13 de agosto del 2020 durante la rebelión de los bloqueos, el pacto de unidad y la central obrera boliviana (COB) brindó una conferencia de prensa donde se denunció a la élite del MAS que se encontraba fuera del país de realizar un acuerdo a “espaldas del pueblo” junto al gobierno de facto y que pasaban por encima de las decisiones que ellos tomaban desde las bases dentro del país.
Segundina Flores fue la voz femenina que denunció ante la prensa algo que se venía denunciando muchos años antes del golpe de estado y que había generado un clima de malestar social en el país: “Queremos decirles a los señores que siempre nos han dominado (…) que han dirigido el proceso de cambio. ¿Dónde nos han hecho terminar? Se jactaban de ser sabios, intelectuales, a los indígenas nos tratan de ignorantes. Han conducido el proceso de cambio, el MAS y siguen conduciéndolo y nosotros los indígenas que somos los fundadores y el sostén del instrumento político nos han relegado (…) nosotros que somos los que construimos la unidad con el pueblo durante el golpe, nos han relegado, nos quieren seguir manejando y utilizando. Son los que integraban la ex vicepresidencia a la cabeza de Álvaro García Linera. ¿A dónde nos quieren conducir? Rodean al hermano presidente Evo Morales, no nos lleven por el camino equivocado (…) siempre están hablando a nombre de los indígenas y de nuestra lucha utilizándonos (…) Nos traicionaron, yo les hablo a los que nos llevaron al golpe y conducían el MAS. (…) Siguen utilizando la imagen de Evo”.
2- Brindó apoyó a Eva Copa como candidata a alcaldesa dentro del MAS y tras su expulsión denunció “machismo”: Relató que le exigió al ex mandatario Evo Morales que avale dicha candidatura, pero no fue escuchada. Lamentó que por “machismo” Eva Copa fuera expulsada del MAS y que con esa errada decisión el MAS haya perdido su principal bastión, la ciudad de El Alto ante el 70% de los votos que obtuvo Eva Copa con “Jallalla” el partido que le prestó la sigla para poder competir electoralmente frente al MAS.
Bolivia es pionero a nivel mundial en aprobar la Ley 243 de Violencia Política contra las Mujeres, pero el pensamiento colonial racista, machista y burócrata imperante en el país convirtió dicha ley en letra muerta. El paso para que las mujeres, especialmente indígenas ocupen cargos políticos de alto rango y disputen el verdadero poder, está cerrado. Lo confirman las cuatro mujeres ministras que integran los 18 ministerios, insólitamente solo una es indígena en un país donde las mujeres de pollera fueron protagonistas en la resistencia al golpe.
Eva Copa fue expulsada del MAS por no aceptar ser enviada a una embajada al extranjero como a Segundina Flores. Copa quería disputar poder con la alcaldía de El Alto la más importante del país siendo que contaba con el respaldo de la región y sabía que su salida del país implicaba su “muerte política”. Por otro lado, esa alcaldía podría posicionarla como candidata a presidenta 2025. Tras su expulsión varias dirigentes del propio MAS salieron a respaldarla entre ellas la ex gobernadora de Cochabamba Esther Soria que denuncio: “un fuerte patriarcado dentro del MAS”, la ex asambleísta Lidia Patty que afirmó: “El MAS está pagando la factura en El Ato por error en la elección de la candidatura y por machismo”, etc., incluso se sumó el ex presidente del senado Alberto “Gringo” González.
3-Tras la recuperación de la democracia llamó a la autocrítica y a purgar al interior del MAS: Al respecto sostuvo: “Yo sé que hay un equipo de mentirosos en el MAS que le hacen equivocar a nuestro hermano Evo Morales” y señaló que son los responsables de que el MAS haya perdido las elecciones sub nacionales.
4- Señaló que fue un error endiosara Evo Morales: Segundina destacó el liderazgo del ex mandatario Evo Morales, pero señaló que fue un “error” que el entorno del ex mandatario lo haya “endiosado”. La dirigente sostuvo: “En el MAS y en las organizaciones sociales no pueden existir esas prácticas de llevar como a un Dios a un líder y a mantenerlo cercado y alejado del pueblo”.
5- Acusó al entorno de Evo Morales como responsable de su reemplazó como líder de las Bartolina Sisa: Este año se llevaron a cabo las elecciones para renovar la dirigencia de las “Bartolinas Sisa”, Segundina apuntaba a ser reelegida, pero el día de las elecciones misteriosamente quienes le aseguraron su respaldo se dieron la vuelta y la aislaron. Acusó al entorno de Evo Morales de estar detrás de su alejamiento y poner a otra mujer que es aceptada por ese “entorno”. Finalmente afirmó: “Dejo la dirigencia luego de haber recuperado la democracia y la soberanía del país, dejo a un presidente y a un vicepresidente elegidos democráticamente y con mayoría parlamentaria del MAS”.
6-Acusó al “entorno” de Evo Morales de cerrar el paso a los nuevos liderazgos indígenas, especialmente a las mujeres indígenas: Segundina brindó su apoyo a la “renovación” que Luis Arce y David Choquehuanca prometieron en campaña proselitistas a exigencia de las bases a cambio de los votos que obtuvieron. La lideresa afirmó: “Hay muchos liderazgos, pero esa veja rosca (como se denomina al entorno de Evo Morales) a los liderazgos nunca los dejan crecer”.
7-Exigió respetar la paridad de género en las elecciones sub nacionales de Marzo del 2020: Pidió que se respete la Ley 018 del órgano electoral plurinacional y la ley 026 de régimen electoral que garantiza paridad de género en las listas electorales. Esto incomodó a la élite del MAS que hizo caso omiso, no hubo ninguna mujer candidata a gobernadora, hubo pocas alcaldesas, si hubo mayor participación femenina en las concejalías que son los cargos de bajo rango.
(*) Verónica Zapata, periodista y psicóloga boliviana. Especialista en estudios de género. (U.B.A.)
👆🏼El día del golpe Evo Morales quedó solo y fue acompañado por la dirigencia indígena junto a Segundina Flores cuando su gabinete de ministros salió del país.Luis Arce, Eva Copa y Ponchos Rojos unidos ante embestida de la ultraderacha en Bolivia.
El 14 de agosto, el presidente de Bolivia Luis Arce y la alcaldesa de El Alto, Eva Copa se reunieron en un acto por primera vez, luego de la expulsión de la alcaldesa del MAS, de su triunfo en El Alto con el 70% de votos y consolidándose en la escena política como una importante joven lideresa aymara. También, la reunión se da luego que el ex mandatario Evo Morales la acusara de “traidora” a lo que la alcaldesa le exigió presentar pruebas y señaló que el ataque pretendió ocultar la derrota del MAS en las elecciones sub nacionales de Marzo pasado. El acto tuvo lugar en El Alto y el objetivo fue inaugurar la campaña masiva de vacunación contra el Covid-19 en el marco de un trabajo conjunto entre el gobierno nacional y la alcaldía alteña.
Eva Copa recibió a Luis Arce en su bastión, El Alto, núcleo duro de resistencia indígena del país, El Alto es la segunda ciudad más poblada de Bolivia y la primera de La Paz. Es clave en la historia de la lucha indígena de Bolivia y protagonista de la “guerra del gas” y la resistencia al golpe de estado del 2019.
La alcaldesa respaldó la gestión de Luis Arce en un contexto socio político de ofensiva desestabilizadora con manifestaciones continuas de parte de la ultraderecha: “Los alteños no vamos a permitir que desestabilicen a nuestro gobierno porque aquí en El Alto nuestro presidente Luis Arce ganó con el 77,7 % una de las ciudades que obtuvo el mayor porcentaje para que hoy sean gobierno. Y así como hemos garantizamos su triunfo, garantizaremos que lo concluya porque trabajaran por nuestro pueblo”.
Luis Arce fue recibido por una multitud de alteños que le gritaban: “Lucho, hermano, El Alto está contigo”, a lo que el presidente respondió: “Si El Alto está con Lucho, Lucho está con El Alto” (…) “Nuestros hermanos alteños no están solos, aquí está el gobierno nacional trabajando para que puedan gozar de una vacunación masiva”.
Por otra parte, el 26 de agosto otra reunión importante se llevó a cabo, el presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca recibieron en la casa de gobierno a los Ponchos Rojos de la provincia de Omasuyos de La Paz, quienes también respaldaron al gobierno. Los Ponchos Rojos fueron los principales aliados del líder indígena Felipe Quispe “El Mallku” y ante su fallecimiento apoyaron como gobernador de La Paz a su hijo Santos Quispe de “Adelante Pueblo Unido” (APU), así como también a Eva Copa de “Renueva El Alto”.
Tanto el sector de Eva Copa como el de los Ponchos Rojos son críticos férreos a la izquierda tradicional y colonial de Bolivia integrada por el llamado sector “intelectual, blanco, de clase media” del MAS que integran el “entorno” de Evo Morales. Y en los que recaen múltiples acusaciones, principalmente la de cerrar el paso a los nuevos liderazgos indígenas, especialmente de mujeres indígenas y utilizarlos como escalera para acceder al poder político a costa su lucha. Estas acusaciones coinciden con las que llegan del ala indígena al interior del MAS.
El respaldo de Eva Copa a Luis Arce es muy importante para amortiguar una embestida desestabilizadora de la ultraderecha, puesto que si Eva Copa decide no movilizar a su gente de El Alto ante un intento de nuevo golpe como afirmó hace un tiempo atrás, la situación sería como mínimo de incertidumbre. A su vez, también es importante el respaldo de los Ponchos Rojos muy respetados dentro del mundo indígena en Bolivia.
La reunión Luis Arce, Eva Copa y Ponchos Rojos revelan una jugada maestra, estratégica e inteligente de parte Luis Arce y David Choquehunaca en el medio de un contexto político y social delicado en el país. Ambos son los políticos que conservan una imagen positiva alta, generan “unidad” y han logrado enlazar a sectores que otros figuras no podrían lograrlo, como es el caso Eva Copa y Los Ponchos Rojos. Incluso el diputado Juanito Ángulo del MAS en las últimas horas afirmó: “El MAS es amplio y no se cierra si Eva Copa quiere retornar”. A lo que Eva Copa sentenció: “Nunca más con el MAS, tengo otros proyectos”.
Principales factores que revelan el complejo contexto social-político en Bolivia.
1-El sector de la sociedad que afirma que hubo “fraude electoral” el 2019: Recientemente el ministerio público cerró el caso “fraude electoral” en base a una auditoría de la Universidad de Salamanca. Lo que desató manifestaciones en contra del cierre del caso convocadas por el comité pro santa cruz y la comité nacional de defensa de la Democracia (CONADE) que impulsaron el golpe del 2019. Desde estos comités sostienen que se “allana el camino a la candidatura presidencial de Evo Morales 2025”.
Por otro lado, a la de cabeza de la presidenta de la asamblea de DDHH de Bolivia (APDHB) se exige que la investigación a Jeanine Áñez se lleve a cabo en libertad. Otras exigencias se suman: la liberación de algunos detenidos y el cese de la “persecución política”. Tras la presentación del informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), la hija de Áñez junto al arco de la derecha aceptan la investigación de la ex mandataria de facto, pero en iguales condiciones que a Evo Morales porque interpretan que al señalar en dicho informe que “existió vulneración de los derechos humanos desde Septiembre a Diciembre del 2019”, debería investigarse también al ex mandatario Evo Morales.
La narrativa de “fraude” la sigue marcando la OEA como en el 2019. Los mismos 23 ex jefes de estado de derecha que exigieron la no re postulación de Evo Morales el 2019, tras el intento de suicidio de Áñez responsabilizaron a Luis Arce de “la vida y la integridad personal” de Áñez.
Las manifestaciones se dan en diversos puntos del país: Santa Cruz, La Paz y Cochabamba de manera permanente y creciente en el país. Y con enfrentamientos entre “masistas” y “pititas” (seguidores de los golpistas) y con algunos heridos como en el caso de las manifestaciones en inmediaciones de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y en la cárcel de Miraflores donde se encuentra Añez. Se suman un paro de las reclusas para exigir mejor condiciones dentro la cárcel y que se vayan del lugar los manifestantes de ambos bandos.
2- El sector de la sociedad que sostiene que hubo “golpe de estado”: Piden que Jeanine Añez siga presa mientras sigue su proceso en la justicia, pues advierten peligro de fuga. El tribunal supremo de justicia envió al parlamento la acusación para que autorice un juicio de responsabilidades que solo es posible previo acuerdo con la oposición porque se requiere dos tercios de votos y el MAS no tiene la mayoría especial que necesita. La oposición golpista condicionó su voto positivo a una reforma judicial que garantice una “justica neutral” amparándose en el informe del GIEI.
4- Los golpistas son funcionarios en el eje metropolitano del país: Fernando Camacho es gobernador de Santa Cruz, Iván Arias ex ministro de facto es alcalde de La Paz, Manfred Reyes Villa es alcalde de Cochabamba. Si bien, este último viene haciendo un papel de “demócrata” con el objetivo de proyectarse como candidato a presidente del país 2025 como una opción “moderada”, su pasado lo condena como líder de la llamada “Media Luna” desde donde se impulsó el intento de golpe del 2008.
5- La división del MAS-IPSP: La ultraderecha conoce al detalle esta pugna, la aprovechan y la potencian. Conocen las fortalezas y las debilidades del MAS. Conocen las relaciones entre los polos de poder: 1- El gobierno de Luis Arce y David Choquehuanca, 2- Evo Morales (presidente del MAS) y su “entorno”, 3- El pacto de unidad, 4- La central obrera boliviana (COB).
6-La estructura golpista se encuentra intacta dentro el estado: Esta situación fue clave durante el golpe del 2019 para hacer inteligencia. A diario se denuncia a través de las redes sociales a personas que trabajan en el estado y pertenecieron al gobierno de facto, incluso algunos recientemente han sido designados. Nadie se hace cargo de ello. Un caso paradigmático es el caso del presidente de Yacimientos de Litio Boliviano (YLB) formó parte del ex gobierno de facto de Áñez, motivo por se lo desconoció y se tomó la planta de litio del salar de Uyuni.
7- Reemplazo de la dirigencia del “Pacto de Unidad de la Resistencia”: Son los dirigentes que lo integraron durante el golpe de estado del 2019. Con sus virtudes y defectos estos tienen la experiencia de lucha resistiendo el golpe y su consecuente triunfo recuperando la democracia. Algunos afirman que fueron “aislados y difamados”. Un ejemplo es el de Segundina Flores ex líder de la Confederación de Mujeres Indígenas Bartolina Sisa de Bolivia, denunció al “entorno de Evo” de estar detrás de su inexplicable salida de la organización, pese a su rol protagonista durante el golpe de estado y de integrar el reducido grupo que acompañó a Evo Morales al quedarse solo durante el golpe, pues su “entorno” completo había salido del país antes que el mismo ex mandatario. Agregó que pusieron a otra mujer aceptada por el “entorno de Evo”. Actualmente es víctima de una campaña sistemática de difamación desde que se filtró una foto de portales ligados al “entorno de Evo”. En la foto Segundina se da la mano con el golpista Arturo Murillo durante el acuerdo para poner fin a los conflictos el 2019, del que participó el pacto de unidad y la central obrera boliviana (COB).
8- Una central obrera boliviana (COB) enfrentado al “entorno” de Evo Morales: La C.O.B. no participó ni del congreso del MAS, ni del reciente encuentro nacional convocado por el ex mandatario, pues está enfrentado con su “entorno”.
Verónica Zapata, periodista y psicóloga boliviana.
Cristóbal Colón de pié tras 14 años de Estado Plurinacional de Bolivia.
Vía Conaicop de Verónica Zapata, periodista y psicóloga boliviana.
El lunes 2 de agosto un grupo de manifestantes indígenas se convocó a pocas cuadras de la casa de gobierno en el corazón de La Paz, con el objetivo de derribar la estatua de Cristóbal Colón. Quién fue autor del mayor genocidio que la historia de la humanidad haya conocido y perpetrado contra los Pueblos Originarios de Abya Yala durante la Conquista de América”.
Un manifestante indígena logró trepar a la estatua de Colón y produjo la rotura de la nariz con un martillazo, además de pintar de negro su rostro. Luego le puso una soga al cuello para poder tumbarla. Abajo sus compañeros tocaban instrumentos de vientos típicos del país y levantaban las Whipalas al grito de “Jallalla”, “Somos quechuas y aymaras, los dueños de estas tierras”.
Inmediatamente, se convocó en el mismo lugar otro grupo de personas para evitar el derribamiento de dicha estatua al grito de: “indios borrachos”, “indios ignorantes” “indios incivilizados”, “arresten a estos atrevidos indios”, etc. Por otro lado, la cobertura de los medios de comunicación que transmitían en vivo el suceso estereotipaba a los manifestantes indígenas, llamándolos “violentos”, “indigenistas”, “indianistas”, que “no representan a las verdaderas demandas de los pueblos originarios”. A su vez, ensalzaban la supuesta identidad “mestiza” y su “cultura mixta” alegando que no solo el país contiene “indígenas”. También, presentaban al monumento de Colón como el “Gran descubridor de América”.
La policía llegó al lugar y montó un show lamentable propio de la época de la colonia, golpeó a los manifestantes indígenas y los arrestó frente a una multitud que aplaudía mientras continuaba con las consignas racistas. Fueron detenidos siete manifestantes, a quienes se les abrió una causa penal y se montó un fuerte operativo para resguardar la estatua de Colón con el objetivo de que otros grupos de indígenas cumplieran el objetivo de derribarla.
Con respecto a las posturas que alegan argumentos de una identidad mestiza para el pueblo boliviano de mayoría indígena, esto ha sido históricamente un intento de encubrir la identidad indígena, de renegar de ella, de invisibilizarla, de “blanquearla”. Un ejemplo de ello es el caso paradigmático es el de Jeanine Áñez, que pese a sus rasgos originarios, se concibe “blanca” y en el peor de los casos “mestiza”, pero nunca indígena.
Estuvo presente Ovidio Salvatierra director de patrimonio cultural del gobierno municipal, denunció el intento de los manifestantes de derribar la estatua y calificó a la acción como “delincuencial”. El gobierno municipal está bajo el mando del alcalde Iván Arias, ex ministro de facto de Jeanine Áñez que ganó ante el MAS en las elecciones subnacionales de Marzo pasado.
Por otra parte, el embajador español Francisco Javier Gassó Motoses afirmó “no compartir” la destrucción de bienes públicos y sugirió “un debate acerca de la propia identidad”. Este planteamiento es insolente e improcedente en un país donde la mayoría de la población es indígena y que para refundar Bolivia el 2009 como Estado Plurinacional, se dieron intensos debates al respecto.
A pesar de las lamentables palabras del embajador español, evidentemente sigue siendo muy necesario seguir debatiendo temáticas como el racismo y el machismo, que no son parte central de la agenda política. Es preocupante lo exacerbadas de estas prácticas en la sociedad boliviana que sigue organizándose desde la pigmentocracia, es decir, desde el color de piel como si viviera bajo un apartheid en pleno siglo XXI. Lo más preocupante es que la situación se encuentra naturalizada como si fuera un destino inevitable para las y los indígenas, a pesar, de haber conquistado el gobierno y ser el pilar fundamental del MAS-IPSP.
Derribamientos masivos de estatuas de Cristóbal Colón en toda Abya Yala.
Este hecho pasaría desapercibido como un monumento más de Cristóbal Colón que se intenta derribar en la región, en el medio de una ola masiva de repudio a estas estatuas y lo que representan. A no ser por un detalle no menor, que Bolivia no es un país como el resto de la región que son repúblicas, el país se refundó hace 14 años como Estado Plurinacional. Es por tal motivo, qué resulta insólito que hasta la fecha todavía exista una estatua de Colón en el corazón de su capital política, La Paz y a cuatro cuadras de la casa de gobierno. Mientras en diferentes países como Colombia, Ecuador, Canadá, Argentina, etc., incluso en el mismo imperio yanqui las hayan tumbado.
Esta situación convoca a la reflexión, no puede pasar desapercibida ante la sociedad y su clase política, si se pretende seguir construyendo un Estado Plurinacional, el cual no es algo que viene dado por el simple hecho de estar reconocido en la constitución política, es decir, escrito en papel. El Estado Plurinacional implica un proceso de construcción donde la descolonización de cada institución que integra la sociedad es vital junto a la decolonialidad del pensamiento y el Ser.
Lo que el país necesita no son discursos políticos grandilocuentes de “igualdad y equidad”, sino acciones concretas para apaciguar tanto racismo y machismo, palpable para cualquier extranjero, que si bien vivencia estas prácticas en su país de origen, en Bolivia se lo huele hasta en el aire al caminar las calles de las ciudades. Una de esas acciones concretas sería reemplazar ese monumento de Cristóbal Colón por un líder indígena como Tupak Katari o Bartolina Sisa.
Si en pleno imperio yankee, precisamente en Los Ángeles, las autoridades de la ciudad retiraron la estatua de Colón como un acto de “justicia restauradora”, aduciendo que “Sus actos contribuyeron al genocidio jamás registrado en la historia” y que “Su imagen no se tiene que celebrar en ninguna parte del mundo”, según el concejal Mitch O Farrell. ¿Cómo es posible que la estatua de Colón esté en el corazón de La Paz, luego de 14 años desde la refundación de Bolivia como Estado Plurinacional?
Una estatua en pié de Cristóbal Colón construye sentido común racista y al estar naturalizada su presencia en la ciudad, es una contradicción que llama a la reflexión profunda. Sobre todo cuando pos golpe de estado, se observó desde los medios de comunicación internacionales un huracán de racismo y machismo que dejó atónico a la región. Pues sacó a la superficie algo que estaba contenido y rebeló lo peor de una sociedad, así como un gran error del ex gobierno del MAS, de no haber avanzado en un proceso concreto de descolonización.
Por otra parte, la República de Argentina que es un país que erradamente construyó su identidad desde el eurocentrismo abonado por la “teoría de los barcos”, pese a contener el 63% de su población con sangre indígena, según el prestigioso historiador argentino Osvaldo Bayer ratificados por estudios genéticos de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.), reemplazo su estatua de Colón de la casa de gobierno por la de la indígena-boliviana Juan Azurduy.
El 2011 el ex presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez Frías durante una visita a la casa de gobierno le expresó a la actual vicepresidente de la república de Argentina Cristina Fernández de Kirchner: “¿Qué hace ahí ese genocida? Colón fue el jefe de una invasión que produjo no una matanza, sino un genocidio. Ahí hay que poner a un indio”. Con esas palabras originó el reemplazo de la estatua que fue obsequiada por el ex gobierno del MAS, el mismo que no pudo reemplazar la estatua de Colón del corazón de La Paz, durante 14 años desde la refundación Bolivia como Estado Plurinacional.
Se necesita la decisión política desde el gobierno central de acabar con esta vergüenza nacional de mantener una estatua de un genocida de indígenas en un país de mayoría indígena. Se espera que Bolivia de él ejemplo en estas temáticas a nivel regional y mundial puesto que es el primer país y el único en declararse plurinacional.
Los manifestante indígenas damnificados directos de lo que fue la conquista de américa y su genocidio, al no haber retirado la estatua del genocida desde el estado nacional durante los 16 años en el que gobierna el MAS, quedan sin opción de intentar derribarlas por cuenta propia. Acción legitima en un país de mayoría indígena que históricamente fueron ciudadanos de segunda y donde se les reconoció derechos recién el 2009.
Verónica Zapata, periodista y psicóloga boliviana.
196 Aniversario de la independencia que no fue en Bolivia

El 6 de agosto de 1825 se proclamó la fundación de la República de Bolivia y la independencia de la corona española. El país debe su nombre a Simón Bolívar que reconoció que debía llamarse “Azurduy” en honor a la indígena Juana Azurduy, que protagonizó la lucha por la independencia. Este denota la exclusión de la historia oficial a la que son sometidos los Pueblos Originarios y sus líderes.
Para declarar la independencia, el rol de los Pueblos Originarios, los afrobolivianos, y en especial de sus mujeres, fue determinante, no sólo en Bolivia, sino en toda Abya Yala. Sin embargo, tras la proclamación de las “independencias” en el continente y la creación de los Estados Nación, fueron excluidos del poder político y de la redistribución de las riquezas.
En la época de la República (1825-2009) y pese a que se ya había decretado en la asamblea de 1813 la abolición de la esclavitud, los indígenas siguieron en esa situación. Tampoco votaban, recién en 1952 se instauró el voto universal, que permitió que los indígenas y las mujeres puedan votar.
El 2009 mediante una asamblea constituyente y tras la redacción de una nueva constitución política, se refundó Bolivia como Estado Plurinacional. Lo que implicó que los indígenas, los afrobolivianos y las mujeres sean reconocidos institucionalmente produciendo su ingreso masivo a la esfera política.
Por primera vez, en la historia de Bolivia la oligarquía que pregona la supremacía blanca y que durante 180 años gobernó el país, se tuvo que sentar en la mesa política con los indígenas. También, tuvo que hacerlo, la “izquierda tradicional y colonial”, integrada por intelectuales blancos de clase media. Según su visión eurocéntrica, su educación académica que antaño le fue inaccesible al indígena en casi toda la etapa de la república, justificaría la dirección del indígena con “menos conocimiento”. Pese a no saltar del escritorio a la praxis revolucionaria, que tiene de protagonista como sujeto político emancipador a los pueblos originarios, con énfasis de las mujeres indígenas en Bolivia y a nivel regional.
La construcción del estado Plurinacional y la situación del indígena.
La llegada al poder el 2006 del ex mandatario Evo Morales con el objeto de refundar Bolivia como Estado Plurinacional, fue gracias a la sangre derramada indígena durante las insurrecciones populares de la guerra del agua y la guerra del gas. El protagonista de la última insurrección fue el indígena líder histórico “El Mallku”, que produjo la caída del ex gobierno neoliberal de González Sánchez de Losada, pero no fue reconocido en vida y no ocupó cargos políticos durante el proceso de cambio. Él es un ejemplo paradigmático de cómo es todavía la situación del indígena en Bolivia, palpable en el territorio y el malestar que produce ello, se irradia cada vez más, no sin efectos.
Un efecto fue el quiebre del MAS y del voto indígena tras la expulsión del MAS de Eva Copa ex presidenta del senado de Bolivia, que implicó la pérdida electoral de la alcaldía de El Alto con el 70%, el principal bastión de resistencia indígena del MAS. Más efectos se empiezan a visualizar y hasta un ciego puede afirmar que su devenir definirá la elección presidencial 2025.
También, los indígenas pusieron los cuerpos en las masacres de Senkata y Sacaba durante la represión de Jeanine Áñez. No hubo muertos blancos, esa es una realidad que se grita desde adentro de Bolivia y es uno de los tantos puntos que divide las filas del MAS, el ser siempre la carne de cañón y la escalera para que accedan a cargos políticos de alto rango siempre “perfiles blancos” de la izquierda tradicional y colonial.
Durante los bloqueos de agosto del 2020 que obligó a Áñez a establecer fecha electoral y catapultó a Luis Arce como presidente, los que lideraron los bloqueos fueron indígenas como El Mallku y Orlando Gutiérrez. En este contexto el 13 de agosto del 2020 Segundina Flores ex líder de la Confederación de Mujeres Indígenas Bartolina Sisa marcó un punto de inflexión en una conferencia de prensa junto al pacto de unidad y la central obrera boliviana (C.O.B.), denunció: “Este sector de intelectuales blancos de clase media que dirigieron el proceso de cambio, al MAS, siguen conduciéndolo y a los indígenas que somos los fundadores del instrumentos político (…) no nos dejan dirigir. Ellos hablan siempre en nuestro nombre y de nuestra lucha indígena como si fueran nuestros voceros”. Se denuncia, por primera vez, de manera clara y ante la prensa, algo que se realizaba por lo bajo desde hace muchos años antes del golpe de estado, generando malestar en el movimiento indígena. El golpe solo lo acentúo y explotó la interna que reedita un enfrentamiento histórico, cuya irradiación es imprevisible.
Son muchos los dirigentes que coinciden con este relato, por ejemplo el fallecido líder minero Orlando Gutiérrez: “Yo era enemigo de la rosca de viejos políticos del MAS”. El apelativo “rosca” refiere a un entorno blanco que rodeaba al ex mandatario Evo Morales, a quiénes Gutiérrez acusaba de cerrar el paso a los nuevos líderes indígenas. Este malestar obligó que la campaña presidencial de Luis Arce y David Choquehuanca esté atravesada por la promesa de “renovación” de un MAS 2.0 con protagonismo de la juventud y la no participación de la vieja estructura del MAS en su nuevo gabinete. Promesa que se puede verificar en redes sociales en las diversas entrevistas que brindaron durante ese periodo. No cumplir con esta promesa podría originar desde la cultura andina un “voto castigo” en la próxima elección presidencial 2025.
Por otro lado, no considerar este conflicto dentro del MAS o hacer como si no existiera en apariencias, siendo de público conocimiento en el país, no quiere decir que no exista y que no produzca sus efectos.
No obstante, obstaculiza la construcción de un Estado Plurinacional con participación indígena en cargos políticos de alta jerarquía y poder decisional, así como también de las mujeres. Y que esto sea posible respetando su identidad ideológica y/o pensamiento propio, y no desde una visión eurocéntrica que importa ideologías de Europa con pretensión de universalidad y por ende aplicables a realidades distintas.
Si bien, con la nueva constitución política de Bolivia se produjo la entrada masiva de los indígenas y las mujeres a la esfera política, esto solo aconteció hasta un límite de un “techo de cristal”. Este término es una metáfora originada en la epistemología feminista para explicar una barrera invisible que impide a las mujeres el acenso profesional a los cargos de alta jerarquía y de poder decisional en las empresas o instituciones del estado, definido por estereotipos, prejuicios y representaciones sociales. Dicho concepto es útil para visibilizar un “techo de cristal indígena” que define la situación política y social del indígena en una sociedad, organizada desde la pigmentocracia donde la “capacidad y el conocimiento” está puesto en los “perfiles blancos”.
La descolonización, una cuenta pendiente
Una de los errores del ex gobierno del MAS es no haber avanzado en un proceso de descolonización de las instituciones de la sociedad y en la decolonialidad del pensamiento, que es la condición sine qua non para seguir construyendo el Estado Plurinacional. La importancia de reconducir el rumbo político en esta senda es vital para el futuro del MAS. Al respecto Enrique Dussel se refirió a Bolivia durante un conversatorio: “Los grandes procesos de cambio que se han dado en países como Bolivia con Evo Morales (…) paradójicamente no realizaron a nivel de la enseñanza una revolución cultural. Siguieron siendo eurocéntricos, significa que enseñamos una historia de la cultura y una cultura como universal a la europea y la enseñamos desde el jardín hasta la universidad (…) Nuestros intelectuales son eurocéntricos hablan de Grecia, Roma, del feudalismo y la modernidad europeo-norteamericano, y desconocen y desprecian lo propio (…) Todos los currículos del sistema de educación son eurocéntricos (…) Se lo he dicho a Álvaro García Linera: “¿Cuándo van a cambiar los currículos y dejar de enseñar una cultura eurocéntrica que nos ignora? (…) Tanto que cacarean con la reforma educativa no cambiaron nada los contenidos de la enseñanza, porque no tienen interés de cambio interno, hay que hacer una revolución cultural para dignificar nuestra historia milenaria”.
En cuanto a quienes sostienen que descolonizar es una tarea “cuasi imposible” de larga data para justificar su inacción, Dussel los contradice: “Esto podría implementarse rápidamente e impactar en la totalidad de la niñez y la juventud en un sexenio si se quisiera hacer una reforma educativa en serio”.
Si bien, hubo avances cuantitativos históricos durante los 14 años del ex gobierno del MAS, donde Bolivia ocupó el primer puesto en Sudamérica en inversión en educación con 27 mil millones de bolivianos que representó el 8% del PIB hasta el 2019, lo que se estaba reproduciendo era una educación colonial que no es acorde a la “Revolución Democrática y Cultural” que se planteó el MAS el 2006. Un salto cualitativo al respecto es vital para el proceso de cambio y la reconducción del MAS a la senda ideológica con la que se originó.
Mencionaré tres entre las numerosas consecuencias que produjo este error:
1-los grupos paramilitares y las “pititas” (simpatizantes de los golpistas) estaban integradas por jóvenes universitarios. Por otro lado, están las “pititas azules” en referencia al color del MAS, el fallecido líder minero Orlando Gutiérrez denunció en un audio que se viralizó en las redes sociales, que las integraban incluso los hijos de algunos ex funcionarios del MAS. Ambos términos revelan la complejidad de un análisis de la realidad política social boliviana.
2- El accionar de las FFAA y la policía al sacar la Whipala de sus uniformes, integrada mayoritariamente por indígenas que masacraron a su misma sangre, pues conservan una mentalidad colonial e imperial pro yankee.
3- El huracán de racismo y machismo que se desató con el golpe de estado, demostró que la estructura colonial racista y machista seguía intacta en el país.

El Tribunal Supremo Electoral (T.S.E.) postergó por tercera vez la fecha electoral en Bolivia del 6 de Septiembre al 18 de Octubre con la excusa de la pandemia. Esto rebalsó la paciencia del pueblo boliviano que desde el lunes 03 de agosto bloqueó 150 puntos del país a manera de protesta.
Las demandas van más allá de lo electoral, se exige el acceso al derecho a la salud, a la educación y al trabajo. Además, en los bloqueos se empezó exigir la renuncia de Jeanine Áñez.
Los medios de comunicación masivos difunden que las organizaciones sociales rechazan la nueva fecha electoral por capricho, sin embargo, las organizaciones convocantes del paro argumentan su rechazo, no solo por ser considerada una burla pos las múltiples postergaciones, sino porque la decisión fue tomada por el T.S.E. de forma unilateral, inconstitucional e ilegal, mediante una resolución por encima de la ley N° 1297 y N° 1304 que convoca a elecciones. Avasallando la Constitución Política de Estado (C.P.E.) y a la Asamblea Legislativa.
La ley N° 1297 de Postergación de las Elecciones Generales refiere que las elecciones se realizaran en un plazo máximo de 127 días computables a partir del 3 de Mayo, es decir hasta el 6 de Septiembre como sugirió el T.S.E. La ley N°1304 (Ley Modificatoria de la Ley 1297) solo modifica el artículo 2 de la ley 1297.
Una resolución no puede pasar por encima de una ley, por lo tanto la elección del 18 de Octubre sería un acto nulo de pleno derecho, que Áñez podría no reconocer. Por tal motivo, Luis Arce candidato del M.A.S. condiciona un acuerdo de una nueva fecha electoral, a que se establezca mediante una ley y no por una resolución, con el fin de ingresar al marco jurídico constitucional y tenga validez legal.
Ahora bien, Salvador Romero, presidente del T.S.E. tiene conocimiento de esto. ¿A qué juega? ¿Quién es Salvador Romero?
Aparece en los cables revelados por WikiLeaks que demuestran su vínculo con el Departamento de Estado norteamericano y con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, conocida por sus siglas en inglés: USAID. A través de la USAID, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) canaliza fondos para operaciones políticas contra gobiernos no alineados a EEUU. Por otra parte, los cables revelan que Salvador Romero era informante del ex embajador estadounidense Philip Goldberd (2006-2008), quien fuera expulsado de Bolivia por Evo Morales acusado de conspirar contra el gobierno.
La USAID financió “charlas” de Salvador Romero en contra de Evo Morales en el pasado. ¿Dónde está su supuesta neutralidad política? Por otro lado, los estrechos vínculos con Carlos Mesa, candidato a presidente por Comunidad Ciudadana (C.C.) se exponen en las fotos que circulan en redes sociales. El 2003 Salvador Romero fue designado como presidente de la Corte Electoral (C.N.E.) por Carlos Mesa, quién era presidente de Bolivia ese año. Evo Morales había denunciado que ese ente electoral era un órgano manejado por los Estados Unidos.
Un dato revelador para comprender el contexto actual de Bolivia, es la participación de Salvador Romero en la persecución y proscripción contra el ex presidente Manuel Zelaya en Honduras y su legitimación de los fraudes posteriores. Romero fue enviado por EEUU a Honduras tras el golpe y fue designado director del Instituto Nacional Demócrata (NDI) entre el 2011 y 2014.
¿Qué es la NDI? El Instituto Nacional Demócrata es un canal de financiamiento, que apoyó a los grupos opositores del proceso de cambio, pero se hace llamar una organización “no gubernamental política” de EEUU, fue creada en 1983 como parte del programa “Apoyo Nacional a la Democracia” del congreso estadounidense y está financiado por USAID.
Desde que Salvador Romero llegó a Honduras, la derecha siempre ha ganado las elecciones, mediante fraude apoyado por EEUU y la NDI, financiada por la Fundación Nacional para la Democracia (conocida como NED por su sigla en inglés) que depende de la USAID.
La NED es otro canal de financiamiento de proyectos y grupos para realizar golpes de estado, entre sus acciones se encuentra el uso de jóvenes para provocar desestabilizaciones, casualmente los grupos paramilitares en Bolivia están integrados por jóvenes universitarios. Financió a partidos políticos y oenegés opositoras a presidentes populares.
NED, USAID, NDI, etc., diferentes nombres por sus siglas en inglés, con un mismo fin, imponer los intereses de EEUU en los países que no se alinean a sus designios.
Bolivia y el camino de Honduras: Golpe, Proscripción y Fraude.
El golpe en Honduras fue punta de lanza de un proyecto regional de reconquista de los países que EEUU considera “su patio trasero” (Doctrina Monroe), toda la zona de su frontera para abajo. A partir de allí se dieron sucesivos golpes “blandos”, en Paraguay a Fernando Lugo, en Brasil a Dilma Rouseff, lo intentaron en Venezuela, pero no pudieron por la lealtad de sus FFAA y la condición miliciana de un pueblo con consciencia ideológica política. Entonces se aceleraron los planes para Bolivia y fueron por ella, donde las condiciones internas para concretarlo estaban dadas.
A nivel externo Bolivia se encontraba sola, con una UNASUR
Las venasabiertas de Bolivia sangran a seis meses del golpe.
Junio 2020
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